En un contexto social donde las demandas de bienestar emocional se vuelven cada vez más apremiantes, la articulación entre las instituciones gubernamentales y las organizaciones de base territorial se presenta como la estrategia más efectiva para alcanzar la capilaridad necesaria en la atención pública.
Bajo esta premisa, el Ministerio de Salud de la provincia ha formalizado un acta acuerdo trascendental con la Dirección de Centros Vecinales y Asociaciones Civiles. Este compromiso mutuo tiene como eje central el trabajo conjunto para dar respuestas concretas y situadas a diversas problemáticas sociales que atraviesan la vida cotidiana de los vecinos.
El nacimiento del Dispositivo Grupal Pausa
La formalización de este convenio fue encabezada por dos figuras clave en la gestión de políticas públicas: la Directora de Políticas Asistenciales en Salud Mental y Adicciones, Julieta Lobo Molina, y la Directora de Centros Vecinales y SePaVes, Miriam Fregenal. Ambas funcionarias lideraron la rúbrica de un acta que no solo representa una firma administrativa, sino el inicio operativo del denominado "Dispositivo Grupal Pausa".
Este proyecto se erige como una herramienta de intervención territorial que busca descentralizar el cuidado de la psiquis, llevándolo desde los consultorios tradicionales hacia el corazón de los barrios. El objeto principal de la implementación de este dispositivo es la promoción de estrategias preventivas y comunitarias que permitan un abordaje de la salud mental desde pilares fundamentales:
- Enfoque integral: Entendiendo que la salud es un proceso multidimensional.
- Derechos humanos: Garantizando el acceso a la atención como un derecho básico.
- Perspectiva de género: Analizando las particularidades que atraviesan a cada individuo en la sociedad.
- Redes colectivas de cuidado: Fomentando herramientas para que la propia comunidad sea sostén de sus integrantes.
Un espacio para la escucha y el intercambio de vivencias
La naturaleza del "Dispositivo Grupal Pausa" es esencialmente humana y relacional. La iniciativa propone habilitar espacios físicos de acompañamiento donde el silencio y el aislamiento, tan comunes en las patologías de salud mental, sean reemplazados por el diálogo. Se busca que estos lugares sean escenarios propicios para que las personas puedan intercambiar no solo experiencias, sino también malestares, ideas y vivencias personales.
El fortalecimiento de los lazos comunitarios es, quizás, el beneficio más tangible de esta propuesta. Al promover la escucha activa y la reflexión colectiva, el dispositivo permite que el sufrimiento individual se procese en un entorno de acompañamiento mutuo. Sin embargo, este enfoque grupal no descuida el detalle individual; la metodología de trabajo está diseñada para respetar estrictamente la singularidad de cada participante, comprendiendo que cada historia de vida requiere un tiempo y una forma de abordaje distinta.
Formación de referentes y el rol del Estado
Para garantizar la sostenibilidad y eficacia del programa, el Ministerio de Salud asumirá una tarea técnica fundamental: el desarrollo de estrategias específicas destinadas a la construcción de referentes comunitarios. Estos referentes serán los encargados de acompañar de cerca los dispositivos grupales, actuando como mediadores capacitados entre el saber institucional y la realidad vecinal.
Por su parte, la Directora de Centros Vecinales y SePaVes, Miriam Fregenal, destacó la importancia de este nexo. Al respecto, señaló que el convenio permitirá instalar estos dispositivos para abordar las problemáticas locales brindando un lugar de escucha y acompañamiento acorde a las necesidades de cada persona. Según sus palabras, la salud mental es una parte fundamental de la salud integral, y el Estado posee la obligación ineludible de ser el nexo que brinde la contención que cada vecino merece.
Este acuerdo marca un hito en la gestión de políticas de cercanía, transformando los Centros Vecinales y los SePaVes en nodos de prevención y cuidado, donde la salud mental deja de ser un tema tabú para convertirse en una responsabilidad compartida.