Un hallazgo artístico y histórico sacude la memoria del Libertador y Padre de la Patria: un cuadro del General José de San Martín, oculto durante 150 años, resurge en París mostrando un detalle insólito: una joven en primer plano que, según investigaciones, podría ser su amante desconocida. La obra, un óleo de Adolphe D'Hastrel, fue recuperada por el psicoanalista y coleccionista Horacio Amigorena, quien decidió donarla al Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires.
El retrato muestra al general en segundo plano, mientras una joven burguesa escribe una carta en un dormitorio parisino del siglo XIX. La composición combina la intimidad doméstica con la iconografía patriótica, y según los especialistas, podría haberse realizado en Francia entre 1840 y 1855, tras la muerte del Libertador en Boulogne-sur-Mer, en Francia.
Amigorena, de 90 años, entregó la obra el 29 de septiembre próximo pasado en el despacho del embajador argentino en París, Ian Sielecki, gestionando personalmente el transporte a través de la firma Sotheby's. La operación involucró al director de la Galería Argentina, Eduardo Carballido, y a funcionarios de la Cancillería, quienes aseguraron que el cuadro no quedara en depósito, sino que llegara finalmente al museo que Amigorena eligió: el Palacio Errázuriz, un lugar cargado de historia personal y nacional.
"Es un privilegio contar con una obra que representa a la Argentina de distintas maneras. El retrato de San Martín en segundo plano parece simbolizar que siempre está allí, protegiéndonos y guiándonos", señaló Sielecki tras recibir el óleo. Desde Buenos Aires, el director del museo, Hugo Pontoriero, anticipa una presentación especial cuando llegue la valija diplomática, destacando el misterio de la joven retratada: "Es como un cuadro dentro de otro. El retrato de San Martín, enmarcado en la pared, mira a la joven, y eso lo hace todavía más interesante".
La identidad de la joven sigue siendo un enigma y genera un gran interés entre los historiadores y conocedores de la vida del Padre de la Patria. La familia D'Hastrel indicó que se trata de "la petite amie" del general, sin poder precisar más datos. La obra refleja un capítulo poco explorado de la vida personal de San Martín, cuya biografía oficial suele enfatizar su papel heroico y militar, ocultando relaciones afectivas y romances en Francia y otras regiones de América Latina, como es el caso de su paso libertador por el Perú.
El óleo constituye un raro ejemplo de cómo los artistas franceses reinterpretaron símbolos rioplatenses en contextos europeos. Además de su valor histórico, la pieza destaca por su calidad estética: mobiliario burgés, elementos domésticos detallados y la composición de la escena, que combina lo íntimo con lo patriótico.
Amigorena, exiliado en Francia durante la dictadura argentina de los años 70, señaló que este hallazgo también conecta con su propia historia de vida: "San Martín y yo compartimos el exilio en Francia. Por eso esta obra tiene un valor emocional y simbólico especial". Su labor permite ahora abrir un diálogo sobre aspectos inéditos de la vida del Libertador, mezclando historia, arte y misterio romántico.