La peregrinación encabezada por el Padre José "Pepe" Di Paola continúa su avance sostenido hacia Catamarca, tras iniciarse sen Santiago del Estero con un objetivo que trasciende lo físico. La columna integrada por 120 jóvenes y adultos del Hogar de Cristo ya superó los 100 kilómetros recorridos desde su partida el domingo desde la capital santiagueña, alcanzando su tercera parada en la localidad de Lavalle.
La travesía total contempla 180 kilómetros de recorrido, en una marcha que combina fe, disciplina y voluntad personal. El grupo dejó atrás las localidades de Luján y Santa Catalina, consolidando un ritmo constante a pesar de las exigencias del camino y las condiciones climáticas. El arribo a Lavalle estuvo cargado de emoción. Los peregrinos fueron recibidos por vecinos que ofrecieron aplausos, muestras de afecto y gestos de acompañamiento, en un clima que funcionó como alivio tras jornadas de intenso calor sobre el pavimento.
"Metas cumplidas"
Para el Padre Pepe, esta experiencia tiene un significado especial. Se trata de su regreso a las peregrinaciones a pie después de muchos años, en una travesía que también interpela su propia experiencia personal. "Se nota la secuela en los pies", reconoció el sacerdote, en referencia al desgaste físico acumulado. Sin embargo, puso el foco en el sentido profundo del recorrido: "Los chicos se dan cuenta de que son capaces de ponerse metas y cumplirlas".
Este enfoque se refleja en cada etapa del camino, donde el esfuerzo individual se convierte en una herramienta de transformación. La peregrinación no es solo un desplazamiento geográfico, sino un proceso que busca fortalecer la confianza y la determinación de cada participante.
Un camino de recuperación y nuevos comienzos
El grupo está conformado por jóvenes y adultos en proceso de recuperación de adicciones, quienes encuentran en esta experiencia una instancia concreta de cambio. Para muchos, se trata de la primera vez que emprenden este recorrido en condiciones de sobriedad.
El propio Di Paola destacó el valor de este aspecto a través de testimonios recogidos durante la marcha: "Algún testimonio me decía que antes llegaban a la Virgen alcoholizados; hoy vienen por primera vez sobrios después de meses". Este dato resume el espíritu de la peregrinación: un camino que articula fe, esfuerzo personal y recuperación, donde cada kilómetro recorrido representa también un avance en términos personales.

Organización, seguridad y acompañamiento
Detrás de la travesía existe una estructura que permite sostener el recorrido en condiciones adecuadas. La logística y el acompañamiento resultan fundamentales para garantizar el desarrollo de la peregrinación. Entre los principales componentes se destacan:
- Grupo Peregrino Santa Clara de Asís: responsable de la coordinación técnica y los tiempos de marcha, asegurando el orden y la continuidad del recorrido.
- Policía de la Provincia: encargada de la custodia permanente en los tramos de ruta, brindando seguridad a toda la columna.
- Gobierno de la Provincia: aporta carpas e infraestructura para los campamentos nocturnos, lo que garantiza el descanso y la recuperación de los 120 participantes.
Este entramado organizativo permite que la experiencia se desarrolle de manera sostenida, incluso en condiciones exigentes.
"Reza y Trabaja"
A medida que la peregrinación avanza, el espíritu del Hogar de Cristo, definido como una familia, se fortalece en cada paso. La consigna de la Parroquia Virgen de Lourdes, "Reza y Trabaja", se materializa en la práctica cotidiana del grupo. Cada jornada implica esfuerzo físico, organización colectiva y una dimensión espiritual que atraviesa toda la experiencia. El avance sobre el asfalto se convierte así en una metáfora del proceso que viven los participantes: un camino de superación sostenido en la constancia.
Con más de la mitad del recorrido completado, la meta en San Fernando del Valle de Catamarca aparece cada vez más cercana. Allí, el encuentro con la Virgen del Valle representa no solo el final de la peregrinación, sino también un punto de consolidación en el proceso personal de quienes forman parte de esta travesía.
En ese horizonte, la marcha continúa, sostenida por la convicción de que cada paso no solo acorta distancias, sino que también abre nuevas posibilidades de vida.