Tras un prolongado y exigente despliegue en la Patagonia, regresó a Catamarca la segunda delegación de brigadistas que participó en la contención de los incendios forestales que afectaron el sur del país. Las llamas consumieron miles de hectáreas de bosques nativos, configurando un escenario de alta complejidad operativa y ambiental.
El contingente volvió sano y salvo, luego de semanas marcadas por tareas intensivas de combate directo al fuego, acciones de contención y trabajos coordinados en zonas de difícil acceso. La magnitud de los siniestros y las características del terreno exigieron una intervención sostenida, planificación permanente y capacidad de respuesta inmediata ante escenarios cambiantes.
La delegación catamarqueña desarrolló tareas específicas en el Parque Nacional Los Alerces, uno de los puntos afectados por los incendios. Allí, el objetivo central fue contener el avance del fuego y proteger tanto el patrimonio natural como a la comunidad de la zona.

Profesionalismo y preparación permanente
La labor estuvo a cargo de la Brigada de Incendios Forestales, dependiente de la Secretaría de Seguridad de la provincia. Según se destacó, la responsabilidad y el profesionalismo del personal permitieron enfrentar una situación de extrema gravedad con eficacia y compromiso.
El desempeño de los brigadistas no fue producto de la improvisación. Por el contrario, el equipo cuenta con una capacitación constante y especializada, orientada a intervenir en todo tipo de eventos vinculados a emergencias ambientales. La formación se desarrolla a través de cursos intensivos permanentes, cuyo propósito es mantener al personal preparado para actuar frente a cualquier situación adversa.
Entre los aspectos centrales de su preparación se destacan:
Entrenamiento continuo en combate de incendios forestales.
Capacitación para operar en terrenos complejos.
Preparación para intervenciones coordinadas con otras jurisdicciones.
Disponibilidad inmediata ante requerimientos de colaboración.
Este esquema de formación permanente permitió que, cada vez que fueron convocados, los brigadistas estuvieran en condiciones de prestar asistencia sin demoras y con estándares técnicos adecuados a la magnitud del desafío.

Trabajo articulado en el marco federal
El despliegue operativo formó parte del Sistema Federal de Manejo del Fuego, mecanismo que articula acciones entre la Nación y las provincias con el objetivo de coordinar recursos y estrategias ante emergencias ígneas.
Este sistema prioriza la seguridad del personal, la eficiencia en la asignación de recursos y el trabajo conjunto entre jurisdicciones, elementos fundamentales cuando los incendios alcanzan dimensiones que superan la capacidad de respuesta local.
En este contexto, la participación de Catamarca representó un aporte concreto al esfuerzo interprovincial. La provincia destinó personal especializado para colaborar activamente en la contención de los siniestros, reforzando la estructura operativa desplegada en la Patagonia.
Recambio y continuidad de las tareas
Un aspecto clave del operativo fue el recambio de brigadistas, medida que garantizó la continuidad de las labores en condiciones seguras. Dada la magnitud de los incendios y la complejidad del terreno, la rotación del personal resultó indispensable para evitar el agotamiento físico y preservar la capacidad operativa.

La segunda delegación regresó luego de cumplir su misión, asegurando que las tareas de combate y contención no se interrumpieran en ningún momento. Este esquema permitió sostener el esfuerzo en el tiempo sin comprometer la seguridad de los equipos intervinientes.
Compromiso interprovincial ante emergencias ambientales
La participación de Catamarca en los operativos en la Patagonia evidencia un compromiso constante con la asistencia interprovincial frente a emergencias ambientales. El envío de brigadistas capacitados y la integración al trabajo coordinado con otras jurisdicciones reflejan una política de cooperación activa ante desastres naturales.
El regreso de la segunda delegación no solo marca el cierre de una etapa operativa, sino que también pone en valor la preparación técnica y la vocación de servicio de quienes integran la Brigada de Incendios Forestales.
Después de semanas de intenso trabajo en el sur del país, los brigadistas retornaron a la provincia tras haber contribuido a proteger bosques nativos y comunidades afectadas por el fuego, en una intervención que demandó compromiso, profesionalismo y coordinación federal.