Féretro vacío: La Maternidad se deslinda y apunta a un error de la funeraria
Daniel Ovejero, director del nosocomio, rechazó las acusaciones de la familia y aseguró que el personal no manipula los cuerpos una vez que ingresan a la morgue. El funcionario atribuyó la irregularidad a un posible descuido externo.

El caso que conmovió a la sociedad durante el primer mes del año, marcado por el traumático descubrimiento de un féretro vacío, continúa sumando capítulos de alta tensión institucional. En este contexto, el director de la Maternidad Provincial, Daniel Ovejero, decidió romper el silencio para desmentir públicamente las declaraciones de la tía del bebé fallecido, quien había señalado que profesionales de la institución fueron quienes presuntamente colocaron el cuerpo en un cajón que luego fue entregado sin los restos. 

El funcionario calificó tales afirmaciones como inexactas y negó de manera categórica cualquier intervención de sus empleados en la manipulación del cuerpo una vez constatado el deceso.

Ovejero fue enfático al describir los protocolos internos, sosteniendo que una vez que el cuerpo del neonato ingresa a la cámara frigorífica, es debidamente identificado y rotulado con el apellido de la madre, quedando en un estado de resguardo absoluto. Según explicó el director, a partir de ese momento ningún empleado del hospital, incluyendo médicos, psicólogas o asistentes sociales, tiene permitido tocar los restos, ya que la responsabilidad del retiro recae exclusivamente en la empresa fúnebre contratada. 

La institución tomó conocimiento de la anomalía cuando el personal advirtió la presencia del cuerpo en la cámara, a pesar de que el sepelio ya se había realizado días atrás, lo que motivó un aviso inmediato a la Policía Judicial para poner el establecimiento bajo resguardo de la Justicia.

La respuesta ante las denuncias de negligencia

Más allá del conflicto por la entrega del cuerpo, la dirección de la Maternidad también enfrentó los reclamos de la familia por una supuesta demora injustificada en la atención de la madre durante el día de la intervención, el pasado 29 de diciembre

Ovejero desestimó estas versiones brindando datos técnicos sobre la carga de trabajo de aquella jornada, en la cual los dos médicos obstetras de guardia realizaron un total de ocho cesáreas y un parto natural entre el mediodía y la noche. El funcionario argumentó que no existió desidia ni abandono, sino una sobrecarga extrema de tareas, y aclaró que al momento de la intervención ya se tenía conocimiento de que el bebé había fallecido intraútero.

Respecto a la falta de registros visuales que pudieran dar certeza sobre lo ocurrido en el área de la morgue, el director confirmó que la institución no posee cámaras de seguridad en la zona de la cámara frigorífica. No obstante, aportó un detalle surgido de las declaraciones internas del sumario administrativo: un empleado de la empresa fúnebre habría dejado momentáneamente el cuerpo en la cámara al retirarse a buscar elementos necesarios para cerrar el féretro. Este punto, según subrayó Ovejero, deberá ser esclarecido fehacientemente por la Justicia, dado que la Maternidad ya ha remitido toda la información pertinente a la ministra de Salud y a los organismos judiciales competentes.

Cierre de un proceso traumático y acompañamiento

Tras el hallazgo del cuerpo y la posterior intervención de la Justicia, los restos fueron trasladados a otra morgue donde se realizaron estudios de ADN para garantizar la identidad del neonato antes de su restitución definitiva a la madre. Daniel Ovejero concluyó su descargo enviando un mensaje de empatía a los deudos, reconociendo que la pérdida de un hijo representa uno de los dolores más profundos y lamentando que la madre haya sido revictimizada por la prolongación innecesaria de este proceso. 

Con el cuerpo finalmente entregado a la familia, la investigación judicial continúa su curso para determinar las responsabilidades legales finales y disipar las dudas que aún persisten entre el relato institucional y la versión de los familiares.