En un marco de profunda espiritualidad y con la presencia de comunicadores de distintos medios de comunicación social, la Iglesia diocesana celebró durante la noche de este domingo la 60° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en el Santuario de Nuestra Señora del Valle y Catedral Basílica. La ceremonia estuvo presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, quien también encabezó la celebración litúrgica de la Fiesta de la Ascensión del Señor.
La Eucaristía fue concelebrada por el rector del Santuario Catedral, padre Juan Ramón Cabrera, y reunió a trabajadores de prensa y comunicadores que participaron activamente de la liturgia. Durante la celebración guiaron distintos momentos de la misa, proclamaron la Palabra de Dios, elevaron las peticiones al Padre Celestial y acercaron los dones del pan y del vino en el ofertorio para la preparación de la mesa eucarística.
La jornada tuvo como eje el lema propuesto por el Papa León XIV para este año: "Custodiar voces y rostros", una consigna centrada en los desafíos que plantea el avance de la Inteligencia Artificial y la necesidad de preservar la dimensión humana de la comunicación.
La Ascensión del Señor y la esperanza cristiana
En la primera parte de su homilía, Mons. Urbanč reflexionó sobre el significado de la Solemnidad de la Ascensión del Señor y explicó que esta celebración "pone de manifiesto la glorificación de la humanidad de Jesús que ingresa definitivamente en el ámbito divino".
El Obispo afirmó que la Ascensión "es la coronación del triunfo de Cristo" y "el punto de llegada definitivo de su Resurrección". Al mismo tiempo, sostuvo que representa también "un triunfo para la humanidad", debido a que Jesús "nos ha abierto el camino hacia el Cielo, hacia la vida eterna", incluyendo en su humanidad "a todos los hombres".
En ese contexto, remarcó que esa realidad constituye la esperanza central de los cristianos y expresó: "Ésta es nuestra Esperanza como cristianos; es lo que esperamos del Señor al fin de nuestra vida terrenal".
Más adelante profundizó sobre el sentido de la esperanza cristiana señalando que "nos da luz propia para caminar hacia la oscuridad del futuro con la certeza de superarla". Indicó además que esa luz "no viene ni de la realidad social, ni del talante o temperamento optimista; sino del fuego del amor de Dios que arde en el propio corazón".
Según expresó el prelado, se trata de "una esperanza activa" que impulsa "hacia afuera y hacia adelante" y que mueve a la misión con un horizonte universal. En ese punto retomó las palabras del Evangelio proclamado durante la jornada: "Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio".
"Custodiar voces y rostros"
Al referirse específicamente a la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Mons. Urbanč retomó el mensaje difundido por el Papa León XIV para esta edición número 60 y puso el foco en la importancia del rostro y la voz como signos únicos de cada persona.
"El rostro y la voz son rasgos únicos, distintivos, de cada persona; manifiestan su propia identidad irrepetible y son el elemento constitutivo de todo encuentro", citó el Obispo.
Asimismo, continuó con el pensamiento del Santo Padre al señalar que "el rostro y la voz son sagrados", porque "nos han sido dados por Dios, que nos ha creado a su imagen y semejanza, llamándonos a la vida con la Palabra que Él mismo nos ha dirigido". En otro tramo de la reflexión, destacó que "custodiar los rostros y las voces significa, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos", y remarcó la necesidad de asumir con discernimiento las oportunidades y desafíos que presentan las nuevas tecnologías.
En esa línea, leyó parte del mensaje papal referido a la Inteligencia Artificial y a la transformación digital:
- "Acoger con valentía, determinación y discernimiento las oportunidades que ofrecen la tecnología digital y la inteligencia artificial no significa ocultar para nosotros mismos los puntos críticos, las opacidades y los riesgos".
La cita corresponde al texto de J. Ratzinger, "Mirar a Cristo. Ejercicios de fe, esperanza y amor", publicado por EDICEP en Valencia en 1990.
El desafío de la Inteligencia Artificial
Uno de los momentos centrales de la homilía estuvo vinculado a los riesgos asociados al desarrollo tecnológico sin criterios éticos. Mons. Urbanc sostuvo que el Papa León XIV realiza "una valiente denuncia de los riesgos que conlleva el uso de la Inteligencia Artificial, sin conciencia ética".
Sin embargo, explicó que el mensaje pontificio no propone detener la innovación tecnológica, sino orientarla adecuadamente. Según expresó, el desafío planteado es construir "una posible alianza" entre la innovación digital y la custodia de las voces y rostros verdaderamente humanos.
"El desafío que nos espera no es el de detener la innovación digital sino el de guiarla, y ser conscientes de su carácter ambivalente", afirmó el Obispo durante la celebración.
En ese sentido, remarcó que corresponde "a cada uno de nosotros alzar la voz en defensa de las personas humanas para que estos instrumentos puedan realmente ser integrados por nosotros como aliados".
Además, precisó que esa alianza entre humanidad y tecnología debe sostenerse sobre tres pilares fundamentales:
- Responsabilidad
- Cooperación
- Educación
Tras desarrollar esos conceptos, indicó que el Santo Padre concluye su mensaje con "un urgente llamado a toda la humanidad" expresando: "Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona. Necesitamos custodiar el don de la comunicación como la verdad más profunda del hombre, hacia la cual orientar también toda innovación tecnológica".