La polémica por el destino del arma del Libertador sumó un nuevo capítulo institucional de máxima tensión en las últimas horas. La directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia indeclinable tras confirmarse la decisión estratégica del Gobierno de trasladar el histórico Sable Corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo. Esta determinación, que modifica profundamente el esquema de custodia de uno de los tesoros más preciados de la República, generó un sismo administrativo en la institución de Parque Lezama.
La licenciada en Historia y Archivista, quien había asumido la conducción de la prestigiosa entidad en 2025 para suceder la gestión de Gabriel Di Meglio, decidió dar un paso al costado al manifestar su absoluto "desacuerdo" con la medida adoptada por el Poder Ejecutivo. Según confirmaron fuentes de la institución, la decisión política de modificar la custodia del objeto histórico fue el detonante exclusivo de la dimisión de la funcionaria, quien consideraba que la reliquia debía permanecer bajo la tutela del museo civil.
El decreto oficial y el cambio de custodia
La salida de la funcionaria se precipitó este martes, inmediatamente después de que el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, estamparan sus firmas en el decreto oficial que ordena formalmente la mudanza de la reliquia. El arma, considerada unánimemente como el símbolo máximo de la independencia argentina, dejará la institución donde era exhibida al público para regresar de forma definitiva a manos del cuerpo de caballería creado por el propio San Martín.
Este movimiento representa un cambio de paradigma en el resguardo de la pieza, que ahora pasará del ámbito museológico al control estrictamente militar.
La renuncia de Rodríguez Aguilar es el resultado de un proceso de discrepancia técnica que ya venía gestándose. La ahora exdirectora ya había expresado con anterioridad su desacuerdo con la medida impulsada por la gestión de Milei, defendiendo la importancia de que el sable permaneciera en el Museo Histórico Nacional como parte de un discurso narrativo y pedagógico sobre la historia nacional. Sin embargo, la firma del decreto presidencial y la intervención directa del ministro Carlos Presti terminaron por sellar el traslado físico de la pieza hacia el Regimiento de Granaderos, lo que volvió insostenible la permanencia de la licenciada al frente del organismo.
La dimisión de la licenciada Rodríguez Aguilar deja una vacante sensible y estratégica en la conducción del museo en un momento de altísima visibilidad pública y debate político. Como experta en Archivística e Historia, su visión profesional colisionó de manera frontal con el posicionamiento del Poder Ejecutivo Nacional, que argumenta que el sable debe estar bajo la guardia de honor de los granaderos por su significado marcial y fundacional. Esta transición de custodia no solo implica un cambio de domicilio para la reliquia, sino que también reabre la discusión sobre los criterios de exhibición de los símbolos patrios en la Argentina contemporánea.
El regreso de la pieza histórica a manos de los Granaderos a Caballo se concreta así en medio de un escándalo institucional que trasciende lo meramente protocolar. La renuncia de la directora no solo marca un fin de ciclo administrativo abrupto para la gestión que inició en 2025, sino que también deja planteada una fuerte tensión entre la comunidad académica de historiadores y las decisiones de seguridad y defensa del Gobierno. Mientras el Sable Corvo se prepara para su nuevo destino militar, la conducción del Museo Histórico Nacional entra en una etapa de incertidumbre técnica sobre quién asumirá el desafío de liderar la institución bajo las nuevas directivas oficiales.