Histórico: La Iglesia y la Universidad investigan si la Difunta Correa realmente existió
Se inició una investigación histórica y científica sobre Deolinda Correa. El proyecto intentará comprobar la existencia de la figura más emblemática de la religiosidad popular argentina y rastrear el destino de su presunto hijo.

Una de las figuras más emblemáticas de la religiosidad popular argentina quedó en el centro de una inédita investigación histórica y científica impulsada en conjunto por el Arzobispado de San Juan y la Universidad Nacional de San Juan. El objetivo es intentar determinar si Deolinda Correa, conocida popularmente como la Difunta Correa, realmente existió.

La investigación busca reunir pruebas documentales confiables que permitan reconstruir la vida de la mujer cuya leyenda atraviesa generaciones y moviliza a miles de fieles en todo el país y en distintos puntos del mundo.

Según la tradición popular, Deolinda Correa murió en el desierto sanjuanino junto a su pequeño hijo mientras huía de las milicias en busca de su esposo. La historia sostiene que, tiempo después, unos arrieros encontraron el cuerpo sin vida de la mujer y descubrieron que el bebé había sobrevivido alimentándose de la leche materna.

Una investigación conjunta con rigor científico

El proyecto es desarrollado por el Arzobispado de San Juan y el Instituto de Historia Regional Argentina Héctor Arias, perteneciente a la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan.

La iniciativa forma parte de la cátedra de Estudio de las Expresiones de la Religiosidad en la Historia Local y Regional y estará coordinada por los investigadores Carlos Moreno, José Juan García, Fredi Varas. De acuerdo con lo publicado por el Diario de Cuyo, el equipo ya comenzó con la recolección de pruebas y documentación histórica.

El primer objetivo de la investigación será hallar registros concretos que permitan comprobar la existencia de Deolinda Correa y también de su supuesto hijo, protagonista central de la leyenda que dio origen a la devoción popular.

El trabajo demandará al menos tres años y combinará herramientas de investigación histórica, análisis documental y reconstrucción genealógica.

Archivos parroquiales y pistas familiares

Los investigadores iniciarán el trabajo revisando libros de bautismos y matrimonios conservados en distintos archivos parroquiales de San Juan. Entre los lugares que serán analizados aparecen:

  • Iglesia de La Merced
  • Iglesia Catedral
  • Angaco
  • San Martín
  • Jáchal
  • Albardón

Además, el equipo contará con la colaboración de Family Search, institución vinculada a la comunidad mormona que facilitó el acceso a plataformas digitalizadas con registros históricos. Una de las hipótesis principales apunta a rastrear posibles descendientes del supuesto hijo de Deolinda Correa. En ese sentido, el sacerdote José Juan García explicó que existen pistas derivadas de dos avisos publicados en 1865 en el diario sanjuanino El Zonda.

Las publicaciones estaban firmadas por un hombre identificado como Baudilio Bustos Correa, quien fijaba domicilio cerca de la Plaza 25 de Mayo antes de trasladarse posteriormente a Córdoba.

Los investigadores sospechan que el hijo de Deolinda podría haberse radicado en Córdoba o en la provincia de La Rioja, particularmente en la zona cercana a Tigre de los Llanos.

El origen de la leyenda

La figura de la Difunta Correa se convirtió con el paso de los años en uno de los símbolos religiosos y culturales más importantes del país.

Según la leyenda, en 1840 Deolinda atravesaba el desierto sanjuanino escapando de las milicias mientras buscaba a su marido. En medio del trayecto murió de sed llevando a su bebé en brazos. La historia sostiene que tiempo después un grupo de arrieros encontró el cuerpo y comprobó que el pequeño continuaba con vida gracias a que seguía amamantándose de su madre fallecida.

Ese relato dio origen a una devoción popular que con el tiempo creció de manera extraordinaria y convirtió al santuario de la Difunta Correa en uno de los principales centros de peregrinación de Argentina.

El santuario de Vallecito y la devoción popular

El santuario está ubicado en la localidad de Vallecito, dentro del municipio de Caucete, a unos 60 kilómetros de la capital sanjuanina. Cada año miles de fieles llegan al lugar para dejar ofrendas en agradecimiento por favores recibidos. El predio concentra capillas, espacios de exhibición, puestos de artesanías, restaurantes y un hotel destinado a los devotos.

Entre los creyentes más reconocidos aparece Claudio Tapia, quien manifestó públicamente su devoción por la Difunta Correa en distintas oportunidades.

El dirigente llevó al santuario la réplica de la Copa del Mundo apenas una semana después de la consagración de la selección argentina en Qatar 2022. También entregó otras ofrendas vinculadas al fútbol, entre ellas recuerdos del ascenso de Barracas Central, las Copas América 2021 y 2024, la Finalissima frente a Italia y una camiseta firmada por Lionel Messi y todo el plantel argentino.

Incluso trascendieron imágenes de Tapia subiendo arrodillado los 72 escalones que conducen hasta la escultura de la Difunta Correa, en cumplimiento de una promesa realizada tras asumir la presidencia de la AFA en 2017.

Objetos históricos y donaciones

El santuario también conserva numerosos objetos donados por fieles y figuras reconocidas del deporte y la cultura. Según relató el ex administrador del predio, Daniel Rojas, allí permanecen elementos entregados por personalidades como:

  • Diego Armando Maradona
  • Oscar Ruggeri
  • Marcelo Gallardo

Entre las piezas exhibidas también se encuentran los guantes de Nicolino Locche, el pantalón utilizado por Carlos Monzón cuando obtuvo el título mundial frente a Nino Benvenuti y una toalla utilizada por Sandro tras un trasplante renal.

El lugar también alberga vestidos de novia, ropa de bebé, armas, radios antiguas, medallas, piezas de oro y plata, partes de vehículos y otros objetos entregados como parte de promesas cumplidas. La administradora y presidenta de la Fundación Difunta Correa, Analía Lépez, explicó que desde 2020 todas las donaciones son inventariadas y parte de los elementos recibidos son destinados a asistencia comunitaria a través de Cáritas y de préstamos a vecinos que necesitan vestimenta para distintos eventos familiares.

Mientras la devoción popular continúa creciendo, la investigación impulsada por la Iglesia y la Universidad buscará ahora responder una pregunta que atraviesa generaciones: si detrás de la leyenda de la Difunta Correa existió realmente una mujer llamada Deolinda Correa.