La pregunta sobre el destino final del Universo, tan fascinante como compleja, ha recibido un nuevo análisis que cambia las perspectivas previas. Mientras la ciencia ha acumulado décadas de estudios sobre el origen del Universo y el Big Bang, poco se sabía con precisión sobre su eventual desenlace. Ahora, un trabajo conjunto de investigadores de China, España y Estados Unidos, publicado en la Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, proyecta que el Universo podría colapsar en un fenómeno conocido como Big Crunch dentro de 20 mil millones de años, mucho antes de lo estimado en estudios anteriores.
Durante décadas, se consideró que la constante cosmológica, denotada por λ, era positiva, asegurando una expansión eterna del cosmos. Sin embargo, los nuevos datos sugieren que esta constante podría volverse negativa, generando un efecto contrario: la contracción de todo lo que hoy existe. Así lo afirmó Henry Tye, investigador de la Universidad de Cornell y uno de los autores del estudio: "Durante los últimos veinte años se ha creído que la constante cosmológica es positiva y que el Universo se expandirá eternamente. Los nuevos datos, en cambio, sugieren que esta constante es negativa y que el Universo tiene un fin".
La constante cosmológica, introducida por Albert Einstein en 1917, forma parte de su teoría de la relatividad general y describe cómo la energía oscura influye en la expansión del Universo. La energía oscura, un tipo de energía que no emite ni absorbe luz, fue identificada como responsable de la aceleración del cosmos, hallazgo que valió el Nobel de Física 2011 a tres científicos.
Para modelar este posible colapso, los investigadores estudiaron el comportamiento de los axiones, partículas extremadamente ligeras que componen parte de la energía oscura. Inicialmente, estas partículas favorecen la expansión, pero con el paso de miles de millones de años, la influencia de una constante cosmológica negativa podría dominar, empujando al Universo hacia su colapso. "Esta gran crisis define el fin del Universo", afirmó Tye, precisando que el fenómeno se produciría dentro de aproximadamente 20 mil millones de años.
Los resultados coinciden con los hallazgos de dos importantes proyectos: el Dark Energy Survey en Chile y el Dark Energy Spectroscopic Instrument en Arizona, cuyos datos respaldan la idea de que la energía oscura no se comporta como una constante pura, sino que presenta variaciones que podrían alterar la expansión cósmica.
Según el modelo propuesto, una partícula hipotética de muy baja masa habría actuado como constante cosmológica en los inicios del Universo, pero actualmente inclinaría λ hacia valores negativos. "Se ha dicho antes que si la constante cosmológica es negativa, el Universo colapsará eventualmente. Lo nuevo es que este modelo indica cuándo y cómo sucederá", explicó Tye.
Este avance permite a los científicos proyectar de manera cuantitativa la duración del Universo y abre un nuevo capítulo en la comprensión de su ciclo vital. Para la humanidad, entender el comienzo y el eventual final del cosmos no solo es un ejercicio teórico, sino una fascinante exploración de nuestro lugar en el tiempo y el espacio.