La salud pública argentina enfrenta un escenario de profunda preocupación. Según el último informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, el año 2024 marcó un hito negativo en la historia sanitaria reciente del país: se reportó el valor más alto de mortalidad materna desde el año 2010, si se excluyen los periodos excepcionales de la pandemia de Covid-19.
Este indicador, que junto a la mortalidad infantil funciona como un termómetro preciso de la calidad y el acceso al sistema de salud, ha mostrado un quiebre en la tendencia favorable que se había registrado durante los años 2022 y 2023. El aumento de la vulnerabilidad de las personas gestantes revela fallas estructurales y sociales que el país no ha logrado mitigar en las últimas dos décadas.
En términos absolutos, las cifras son elocuentes. Durante el año 2024, se produjeron 183 fallecimientos de mujeres por causas relacionadas con el embarazo, parto o puerperio. Esta cifra representa un salto significativo respecto a las 147 muertes registradas en 2023.
La gravedad de la situación se observa con mayor nitidez al analizar la razón de mortalidad materna, que mide los decesos por cada 10.000 nacidos vivos:
Aumento relativo: La razón creció un 37% en 2024.
Tasa actual: El indicador escaló de 3,2 en 2023 a 4,4 muertes cada 10.000 nacidos vivos en 2024.
Contexto de natalidad: Este incremento en la mortalidad ocurre en un marco donde también ha bajado la tasa de natalidad en el país.
A nivel regional, el trienio analizado muestra disparidades geográficas alarmantes. Las provincias con las mayores razones de mortalidad materna son Chaco (10,27), Formosa (9,36), Santiago del Estero (8,04) y Corrientes (6,79). Por otro lado, aunque no se dispone del dato específico de mortalidad materna para Catamarca en 2024 en los informes preliminares, la provincia refleja la crisis demográfica: los nacimientos en la Maternidad Provincial 25 de Mayo cayeron de 8.000 en el año 2000 a un rango de 2.000-2.200 para 2024, una reducción del 50% en 25 años.
Factores clínicos y determinantes sociales
Las muertes maternas, definidas como aquellas que ocurren durante la gestación o dentro de los 42 días posteriores al parto, tienen una raíz mayoritariamente prevenible. El informe destaca que el 58% de estos fallecimientos (y hasta un 60% según proyecciones del sector) se deben a causas obstétricas directas.
Estas complicaciones surgen por intervenciones, omisiones o tratamientos incorrectos durante la cadena de atención. Entre las más frecuentes se encuentran:
Trastornos hipertensivos.
Hemorragia posparto.
Sepsis o infecciones.
Desprendimiento de la placenta.
Mariana Romero, directora ejecutiva del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), advierte que la tendencia se encuentra en una "meseta" y que Argentina no ha logrado quiebres importantes en veinte años para reducir esta tasa. Romero subraya una realidad dolorosa: la muerte materna impacta con mayor fuerza en las mujeres pobres, quienes enfrentan dificultades críticas para acceder a agua potable, alimentación nutritiva y controles de salud eficientes.
El contexto regional
El análisis editorial no puede ignorar el debilitamiento de las redes de contención. Expertos como Domínguez señalan factores determinantes en el deterioro de los indicadores, como la suspensión de la entrega de anticonceptivos por parte de Nación a las provincias y el cierre del Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA). Estas medidas, sumadas a la creciente dificultad para realizar controles gestacionales, configuran un escenario de desprotección.
En contraste, la provincia de Córdoba muestra un comportamiento distinto. Si se exceptúa el periodo de pandemia —donde el Sars-Cov-2 impactó severamente en las embarazadas—, la tendencia se mantiene estable. En 2024, Córdoba registró 13 decesos, frente a los 17 de 2023 y 14 de 2022, con una razón que se ubicó en 3,8, por debajo de la media nacional.
Un retroceso en la Salud Perinatal
El panorama se vuelve aún más sombrío al observar la mortalidad infantil, que también experimentó un retroceso. En 2024, este indicador aumentó un 6,25%, alcanzando las 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.
La conclusión de los especialistas y de los organismos como cedes.org es unánime: Argentina atraviesa un retroceso general en los indicadores de salud perinatal. La combinación de causas obstétricas directas, desigualdades sociales no revertidas y el recorte en programas de prevención ha devuelto al país a cifras de mortalidad que se creían superadas hace más de una década.