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Líderes de IA piden frenar la carrera tecnológica y Musk se suma a la advertencia

Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk coincidieron en advertir sobre los riesgos de una competencia cada vez más veloz por sistemas de IA con capacidades superiores. La salida de un investigador de OpenAI y Anthropic volvió a poner en el centro de la discusión la necesidad de controles externos.

Elon Musk
Elon Musk

13 Septiembre de 2026 09.42

La carrera tecnológica por desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más poderosos comenzó a generar una señal de alarma entre algunos de sus principales protagonistas. Los máximos responsables de Anthropic y OpenAI coincidieron en la necesidad de desacelerar el avance de los modelos de frontera y reforzar los mecanismos externos de control, mientras que Elon Musk respaldó públicamente esa posición.

La preocupación tomó mayor fuerza después de las declaraciones de Jacob Coxon, un investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic y que recientemente abandonó esta última compañía. Su salida estuvo acompañada por fuertes cuestionamientos relacionados con la velocidad y las condiciones en las que se desarrolla actualmente la inteligencia artificial.

Coxon advirtió sobre los riesgos derivados de que un reducido grupo de empresas privadas compita por construir sistemas cada vez más capaces sin contar con mecanismos de supervisión suficientes. El planteo adquiere especial relevancia frente a la posibilidad de que esta tecnología alcance capacidades superiores a las humanas en numerosas tareas, según los propios investigadores del sector.

El problema señalado no está únicamente relacionado con el desarrollo de nuevas capacidades, sino también con la velocidad a la que esas capacidades aparecen y con la posibilidad de que los mecanismos destinados a evaluar y controlar los riesgos no avancen al mismo ritmo.

Amodei plantea desacelerar la frontera

En este escenario, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo titulado "We Must Pace the Frontier", en el que sostuvo que la industria debe reducir la velocidad de la carrera por los modelos de frontera.

El argumento central consiste en permitir que los mecanismos de seguridad puedan acompañar de manera adecuada el incremento de las capacidades de los sistemas. La advertencia plantea, de este modo, una relación directa entre la velocidad del desarrollo tecnológico y la posibilidad de establecer controles suficientes.

"Escribí un nuevo ensayo sobre por qué la industria de la IA debería desacelerar, con un plan de tres partes para hacerlo", señaló Amodei. La posición de Anthropic no quedó limitada a una declaración pública. La compañía acompañó el planteo con una primera decisión concreta: permitirá que evaluadores externos tengan acceso permanente a sus sistemas.

La medida busca que esos evaluadores puedan trabajar en condiciones similares a las de los empleados de la empresa y realizar distintas tareas de supervisión:

  • Verificar el cumplimiento de las medidas de seguridad.
  • Reportar incidentes.
  • Evaluar el alineamiento de los modelos durante su entrenamiento.

La decisión introduce así un mecanismo de control independiente dentro del proceso de desarrollo de los sistemas de IA.

OpenAI coincide con su competidor

La propuesta de Amodei recibió rápidamente el respaldo de Sam Altman, CEO de OpenAI y uno de los principales competidores de Anthropic en el desarrollo de los modelos más avanzados.

"Estoy de acuerdo con Dario en que necesitamos moderar el avance de la frontera", afirmó Altman. El titular de OpenAI también reveló que la cuestión había sido uno de los principales temas de las discusiones mantenidas dentro de la compañía durante las últimas semanas. La coincidencia adquiere particular relevancia porque se produce entre dos empresas que participan directamente de la competencia por desarrollar sistemas cada vez más avanzados.

Altman, además, anunció que OpenAI seguirá el camino planteado por Anthropic y permitirá que evaluadores independientes tengan un nivel de acceso similar al de sus empleados para controlar sus sistemas.

"Es una gran idea y nosotros haremos lo mismo", sostuvo.

De esta manera, la advertencia dejó de ser solamente una reflexión sobre los riesgos futuros y comenzó a traducirse en medidas concretas orientadas a incorporar mecanismos externos de evaluación.

Musk se suma a la advertencia

A la coincidencia entre los responsables de Anthropic y OpenAI se sumó Elon Musk, propietario de SpaceX y fundador de xAI, otra de las compañías involucradas en la competencia global por desarrollar modelos más avanzados.

Musk respaldó públicamente la posición de Amodei con una frase directa: "Dario tiene razón". Su intervención amplificó una discusión que hasta ese momento estaba concentrada principalmente entre investigadores y especialistas en seguridad de inteligencia artificial.

La coincidencia entre Amodei, Altman y Musk reúne así a referentes de compañías que participan de la misma carrera tecnológica y pone en primer plano una cuestión que atraviesa a todo el sector: cómo controlar una tecnología cuyo desarrollo se acelera precisamente por la competencia entre las empresas que buscan liderarla.

La paradoja de una carrera que necesita frenar

El núcleo del problema aparece en los incentivos que impulsan a las compañías. Cada empresa tiene razones comerciales y tecnológicas para intentar lanzar modelos más capaces antes que sus rivales.

En esa competencia, la posibilidad de desarrollar un sistema con mayores capacidades puede representar una ventaja frente a otros participantes del sector. Pero, al mismo tiempo, los mecanismos destinados a evaluar los riesgos necesitan tiempo para determinar qué nuevas amenazas pueden aparecer cuando aumenta la autonomía y la capacidad de los modelos.

Existe entonces una diferencia entre dos velocidades: por un lado, la del desarrollo tecnológico, impulsado por la competencia; por otro, la de los sistemas de evaluación, regulación y supervisión, que requieren tiempo para analizar las consecuencias de las nuevas capacidades.

La advertencia de Coxon puso precisamente ese contraste sobre la mesa. Su cuestionamiento apunta a la posibilidad de que un número reducido de empresas privadas avance hacia sistemas cada vez más capaces sin que los mecanismos de control evolucionen a una velocidad suficiente.

Las posiciones posteriores de Amodei y Altman agregaron una respuesta concreta a esa preocupación mediante la propuesta de incorporar evaluadores independientes con acceso permanente a los sistemas. Musk, por su parte, sumó su respaldo público al planteo.

Un debate que cambia de escenario

La sucesión de declaraciones también modifica el escenario de la discusión sobre la seguridad de la inteligencia artificial. Lo que hasta ahora aparecía principalmente como una preocupación expresada por investigadores y especialistas comienza a ser reconocido públicamente por los propios líderes de las compañías que están al frente de la carrera tecnológica.

La cuestión no implica abandonar el desarrollo de modelos de frontera, sino moderar el ritmo del avance para que los mecanismos de seguridad puedan acompañarlo. Esa es la preocupación expresada por Amodei y respaldada por Altman, mientras Musk se sumó a la advertencia.

El punto central queda así planteado en términos de equilibrio entre capacidad y control. Cuanto más avanzados sean los sistemas, mayores pueden ser también las exigencias para evaluar su comportamiento, detectar incidentes y determinar si los modelos se encuentran adecuadamente alineados durante su entrenamiento.

La posibilidad de contar con evaluadores externos aparece como una de las respuestas concretas planteadas por las compañías. Anthropic anunció primero la medida y OpenAI comunicó que seguirá el mismo camino.