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Los secretos naturales para aliviar los problemas digestivos luego de las fiestas

Las alternativas naturales pueden dar respuestas a malestares frecuentes después de comidas copiosas y reuniones especiales de fin de año.

1 Enero de 2026 22.43

Durante el periodo posterior a las festividades, los empachos y las molestias digestivas suelen transformarse en una preocupación común debido a los excesos en la comida y la bebida.

Las cenas abundantes, los dulces y las celebraciones propias de la Navidad y el Año Nuevo dejan, en muchos casos, una serie de síntomas como hinchazón abdominal, digestión lenta, acidez, náuseas e incluso malestar general.

Frente a este panorama, existen cuatro "remedios" caseros que pueden contribuir a aliviar el malestar digestivo tras los excesos, apoyados tanto por la evidencia científica.

Infusión de Jengibre

Uno de los recursos más recomendados es la infusión de jengibre. En una nota reciente de Infobae se subraya que el jengibre, además de ser una raíz aromática utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional, posee compuestos que estimulan el tránsito intestinal y aceleran la digestión.

Entre sus efectos, se destaca su capacidad para reducir la formación de gases y aliviar la inflamación del tracto gastrointestinal. Estudios publicados en el World Journal of Gastroenterology y el Journal of Ethnopharmacology han demostrado que el consumo de jengibre resulta eficaz en casos de indigestión, náuseas y sensación de pesadez tras comidas copiosas.

Para su preparación, se recomienda cortar finas rodajas de jengibre fresco y hervirlas en agua, dejando reposar unos minutos antes de beber. Además, esta infusión puede tomarse tanto antes como después de una comida abundante para favorecer la digestión.

Té de canela

Otro remedio tradicional que ha cobrado nuevo interés por sus posibles beneficios es el té de canela. La canela es conocida por su capacidad para estimular la producción de enzimas digestivas, lo que contribuye a agilizar la digestión y a reducir la hinchazón y los gases.

Diversos estudios, entre ellos los publicados en Critical Reviews in Food Science and Nutrition y Journal of Functional Foods, han destacado que el consumo regular y moderado de canela puede colaborar en el control de los niveles de glucosa en sangre, además de favorecer la regulación de los lípidos tras comidas ricas en harinas y grasas.

El té de canela, preparado con una ramita de la especia en agua caliente, puede ser útil para quienes buscan un alivio natural. Los expertos aseguran que su uso debe ser moderado y que existen situaciones en las que conviene consultar a un profesional de la salud antes de consumirlo, como ocurre con mujeres embarazadas o personas con enfermedades metabólicas.

Cucharada de aceite de oliva

El aceite de oliva extra virgen, protagonista de la dieta mediterránea, también figura entre los remedios caseros sugeridos. Tomar una cucharadita de este aceite antes de las comidas puede ayudar a proteger la mucosa gástrica, estimular la producción de bilis y favorecer el correcto funcionamiento digestivo.

Además, el aceite de oliva contiene polifenoles y ácidos grasos monoinsaturados que, según investigaciones de la Universidad de Harvard y la Fundación Española del Corazón mencionadas en Infobae, contribuyen a la reducción del colesterol LDL ("malo") y al aumento del HDL ("bueno"), mejorando así la salud cardiovascular y digestiva.

Es importante que el aceite elegido sea de calidad extra virgen para asegurar la presencia de estos compuestos beneficiosos y que se consuma en cantidades moderadas para evitar efectos contraproducentes.

Vinagre de manzana

El cuarto remedio que ha ganado popularidad y respaldo científico es el vinagre de manzana. Este producto natural se obtiene a partir de la fermentación de manzanas y es especialmente rico en ácido acético, compuesto que le otorga propiedades antimicrobianas y antioxidantes.

Los datos recogidos por el medio muestran que el vinagre de manzana puede mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir los picos de glucosa en sangre después de comidas copiosas y regular la flora intestinal.

Una investigación publicada en el European Journal of Clinical Nutrition y American Diabetes Association, concluyen que "una cucharada diluida en agua antes de comer puede estabilizar el azúcar en sangre".

Además, el vinagre de manzana favorece la digestión, ayuda a prevenir el estreñimiento y contribuye a la sensación de saciedad, lo que puede ser útil para controlar el apetito tras los excesos. Se recomienda, según los expertos, consumirlo siempre diluido y no superar la dosis de una cucharada diaria para evitar irritaciones en la mucosa gástrica o el esmalte dental.