Planchar suele estar entre las tareas domésticas más engorrosas. Por eso, cada vez que aparece un truco capaz de ahorrar tiempo y esfuerzo, rápidamente gana popularidad. Uno de los más comentados en los últimos meses consiste en colocar cubitos de hielo en el lavarropas junto con la ropa.
Aunque a primera vista parezca extraño, quienes lo utilizan aseguran que ayuda a que las prendas salgan con menos arrugas y con una apariencia mucho más prolija, especialmente en camisas, remeras, vestidos y ropa de algodón.
El secreto está en el vapor que se genera durante el secado. Cuando los cubitos comienzan a derretirse por efecto del calor, liberan humedad que se transforma en vapor dentro del tambor.
Ese vapor ayuda a relajar las fibras de las telas y reduce buena parte de las arrugas que suelen aparecer después del lavado. Como resultado, muchas prendas salen prácticamente listas para usar o requieren apenas un retoque mínimo.
Por ese motivo, el método se volvió muy popular entre quienes buscan disminuir el uso de la plancha sin recurrir a productos especiales ni gastar dinero extra.
En qué momento hay que hacerlo
Un detalle importante es que este truco no se realiza durante el lavado, sino durante el secado.
El procedimiento recomendado es muy sencillo:
- Sacar la ropa del lavarropas.
- Colocarla dentro de la secadora.
- Agregar uno o dos cubitos de hielo.
- Iniciar un ciclo corto de secado con calor.
A medida que la temperatura aumenta, el hielo se derrite y genera el vapor que ayuda a suavizar las arrugas.
Para obtener mejores resultados, se recomienda no sobrecargar el tambor, ya que la ropa necesita espacio para moverse libremente durante el ciclo.
En qué prendas funciona mejor
Quienes utilizan este método destacan que suele dar buenos resultados en camisas, remeras, vestidos, prendas de algodón y ropa de uso diario.
Sin embargo, no se recomienda para telas extremadamente delicadas, como algunas prendas de seda o lino muy fino, que requieren cuidados específicos.
Más allá de los cubitos de hielo, hay un paso que muchos consideran fundamental: retirar la ropa apenas termina el ciclo de secado.
Si las prendas permanecen mucho tiempo dentro del tambor, pueden volver a arrugarse por el propio peso de la carga. Por eso, conviene sacarlas de inmediato, estirarlas suavemente y colgarlas o doblarlas.