La crisis en el sector del neumático ha sumado un nuevo capítulo de alta tensión institucional y operativa tras el reciente anuncio de la empresa Fate S.A.I.C.I. La compañía confirmó que reabrirá las puertas de su planta industrial ubicada en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, en estricto cumplimiento con la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno nacional. No obstante, la dirección de la firma ha sido tajante al condicionar este retorno a la verificación de garantías de seguridad y condiciones técnicas que considera "imprescindibles" para operar, especialmente tras el periodo de ocupación del establecimiento por parte del personal.
A pesar de la orden oficial emitida por las autoridades laborales, la vuelta a la producción no será un proceso inmediato ni automático. Debido a que la fábrica permanece ocupada por los trabajadores, la empresa sostiene que primero deben verificarse las condiciones necesarias para operar con normalidad y garantizar la integridad de las instalaciones. En su comunicado oficial, la firma expresó que una vez verificadas estas condiciones técnicas y de seguridad, hará efectivos los términos de la conciliación como lo ha hecho a lo largo de su historia. Se estima que la reactivación demandará entre dos y tres días adicionales, tiempo que se utilizará para evaluar qué tareas específicas pueden desarrollarse durante este período de excepción.
El marco legal y el impacto en los 920 despidos
La medida dictada por el Gobierno tiene una vigencia inicial de 15 días y exige a las partes retrotraer la situación laboral al estado previo al estallido del conflicto. Bajo este marco legal, los 920 despidos anunciados originalmente tras el cierre definitivo han quedado suspendidos, lo que obliga a la empresa a otorgar tareas de forma habitual mientras dure la instancia administrativa. Este paréntesis legal también ha frenado el pago de las indemnizaciones previstas, las cuales no llegaron a concretarse debido a la oportuna intervención oficial. Sin embargo, la situación laboral se mantendrá en un delicado suspenso hasta que concluya formalmente el procedimiento administrativo o se logre una prórroga de la conciliación.
El conflicto con el SUTNA y las causas de fondo
La disputa tiene como actor central al Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), cuyo secretario general, Alejandro Crespo, ha encabezado las protestas y la permanencia de los trabajadores dentro del predio de Virreyes. Desde la perspectiva empresarial, la decisión del cierre no fue arbitraria, sino que respondió a una crisis estructural caracterizada por una fuerte caída de la demanda, la pérdida de competitividad y un avance significativo de las importaciones que han desplazado a la producción local.
A estos factores económicos se suman los prolongados conflictos gremiales acumulados en los últimos años, los cuales terminaron por socavar la viabilidad operativa de la planta. A pesar de esta reapertura obligada, el escenario sigue siendo de extrema fricción, ya que la compañía mantiene su plan de cierre vigente para el momento en que finalice la tregua legal.