Este 12 de abril, Domingo de la Misericordia, se concretó una de las expresiones más convocantes de la religiosidad popular catamarqueña: la tradicional Cabalgata en honor de la Virgen del Valle, realizada en el marco del Septenario por el 135º aniversario de la Coronación Pontificia de la Sagrada Imagen y del Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.
Desde las primeras horas de la mañana, varones y mujeres del campo comenzaron a concentrarse en la rotonda norte del Predio Ferial Catamarca, punto de partida de una peregrinación profundamente arraigada en la identidad provincial. A las 7.00, la extensa columna inició la marcha, avanzando por avenidas América Latina, Los Terebintos, San Juan Bautista y Federico Pais, hasta llegar a la rotonda de ingreso al Santuario de la Gruta.
La imagen del recorrido ofreció una postal imponente: jinetes montados a caballo, sulkys, estandartes, banderas argentinas y papales, en una marcha que sintetizó devoción, pertenencia y tradición. Al frente avanzaban la Policía Montada y la Imagen peregrina de la Virgen del Valle, que lucía su ponchito de vicuña, llevada en brazos por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, acompañado por el padre Domingo Chaves, asesor de la pastoral de los gauchos.
Una columna interminable de jinetes
La convocatoria volvió a mostrar su carácter federal y profundamente popular. La interminable columna de jinetes estuvo integrada por agrupaciones provenientes de distintos puntos del territorio catamarqueño y también de provincias vecinas como La Rioja, Tucumán y Santiago del Estero.
Muchos de ellos recorrieron cientos de kilómetros durante varios días para participar de este homenaje, llevando hasta los pies de la Madre del Valle sus intenciones personales, agradecimientos y pedidos. La travesía, vivida como una verdadera peregrinación, se transformó en un gesto de amor incondicional y de reafirmación de la fe en la Madre Morena, que nos lleva a su Hijo Jesús.
Entre los aspectos más destacados de la jornada se contaron:
- Concentración inicial en el Predio Ferial Catamarca.
- Salida oficial a las 7.00.
- Participación de jinetes de Catamarca, La Rioja, Tucumán y Santiago del Estero.
- Presencia de la Imagen peregrina con su ponchito de vicuña.
- Acompañamiento de la Policía Montada y agrupaciones gauchas.
La misa en La Aguada
Al llegar a la rotonda de La Aguada, la peregrinación alcanzó uno de sus momentos centrales con la celebración de la Santa Misa, presidida por Mons. Luis Urbanč y concelebrada por los sacerdotes Santiago Granillo, rector del Santuario de la Gruta, y Domingo Chaves.
En su homilía, el Obispo dio la bienvenida a "esta hermosa peregrinación que está culminando en el ingreso al Santuario de la Gruta", destacando la alegría por la presencia de fieles llegados desde distintos puntos para agradecer por el año, por el beneficio de la lluvia y para pedir por las intenciones guardadas en el corazón.
Urbanč enmarcó la celebración en el sentido litúrgico del día, recordando que la Iglesia celebra desde hace 26 años, por disposición del Papa San Juan Pablo II, a Jesús de la Divina Misericordia. En ese contexto, remarcó que todos necesitan del amor misericordioso de Dios, que convoca, abraza y recibe las intenciones de su pueblo.
"El gaucho tiene que ser solidario"
El tramo más significativo de la reflexión episcopal estuvo centrado en el valor de la fraternidad. Al profundizar sobre el sentido del peregrinaje, Mons. Urbanč señaló que el camino hacia Dios tiene como compañera a la Virgen, Nuestra Madre del Cielo, que no deja solos a sus hijos.
Más adelante, elevó un fuerte llamado a la comunidad gaucha: "Que nos encontremos con Jesús, y que sepamos reconocer a Jesús en el hermano que sufre; el gaucho tiene que ser solidario, no puede cerrar el corazón al hermano que sufre, ésa es la tradición que tenemos que cultivar".
La definición colocó en el centro de la celebración no solo la devoción mariana, sino también una dimensión ética profundamente ligada al universo gauchesco: la solidaridad como herencia cultural y espiritual. En ese sentido, subrayó que María Santísima es la encargada de sostener este propósito en cada uno de los peregrinos.
Hacia el cierre, el Obispo pidió que la Virgen siga acompañando, guiando y motivando a todos a ser santos como Cristo es Santo, hasta el día en que "Tata Dios nos abrace y nos haga participar de su vida eterna en el Cielo".
Himnos, desfile y fiesta popular
Tras la Comunión y la bendición final impartida por el Obispo, la celebración continuó con un momento cargado de simbolismo patriótico y pertenencia local. Se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y del Himno a Catamarca, interpretados por la Banda de Música de la Policía de la Provincia, que acompañó toda la ceremonia.
La jornada gauchesca siguió luego con el tradicional desfile de las agrupaciones gauchas frente a la Sagrada Imagen, en un clima de auténtica fiesta popular. La animación estuvo a cargo de los locutores Carlos Carrizo Codigoni, Carlos Arauz y Nora Agüero, quienes fueron hilvanando reflexiones en torno a la figura del Beato Mamerto Esquiú, en el marco del año especial por los 200 años de su natalicio.
Así, entre caballos, banderas, plegarias y tradición, Catamarca volvió a vivir una de sus celebraciones más representativas, donde la fe del pueblo gaucho se expresó en movimiento, en comunidad y bajo una consigna que resonó como eje espiritual de la jornada: no cerrar el corazón al hermano que sufre.