Nahuel Gallo llevó por primera vez a su hijo al jardín tras su regreso al país
A pocos días de haber regresado a la Argentina luego de permanecer más de 400 días secuestrado en Venezuela, el gendarme catamarqueño comienza a reconstruir su vida familiar. Su esposa compartió el momento en redes sociales.

Pasaron poco más de diez días desde el regreso a la Argentina de Nahuel Gallo, el gendarme argentino que permaneció más de 400 días detenido en Venezuela antes de recuperar la libertad y retornar al país para reencontrarse con su familia.

Desde su llegada al territorio argentino, ocurrida en la madrugada del 2 de marzo, Gallo comenzó un proceso de recuperación física y emocional tras el prolongado período de detención. Durante esos primeros días en libertad, el gendarme se sometió a controles médicos y mantuvo encuentros con sus seres más cercanos, mientras retoma gradualmente su vida cotidiana.

El regreso también incluyó reuniones privadas y visitas familiares, además de una conferencia de prensa en la que el gendarme comenzó a relatar parte de la experiencia que vivió durante su cautiverio. Ese testimonio marcó uno de los primeros momentos públicos desde su liberación, en el que pudo comenzar a expresar lo ocurrido durante su tiempo detenido.

Sin embargo, más allá de las instancias institucionales y mediáticas que acompañaron su retorno, el foco principal de estos días está puesto en la reconstrucción del vínculo familiar, especialmente con su hijo pequeño.

Un momento esperado: acompañar a Víctor al jardín

Este jueves se vivió uno de los episodios más significativos desde el regreso de Gallo. Su esposa, María Alexandra Gómez, compartió en redes sociales un momento profundamente simbólico para la familia: Nahuel llevó por primera vez al jardín a su hijo Víctor, de 3 años.

La escena fue relatada por la propia mujer a través de su cuenta en la red social X, donde describió la emoción que representó esa experiencia cotidiana que, para ellos, adquirió un significado especial.

"Hoy vivimos uno de esos momentos tan simples de la vida diaria, pero que para nosotros significa muchísimo: Nahuel pudo llevar por primera vez a Víctor al jardín", escribió María Alexandra, acompañando la publicación con dos fotografías del momento.

El gesto tiene una carga emocional particular: padre e hijo estuvieron separados durante más de un año, desde que el pequeño era todavía un bebé. Durante ese período, la familia atravesó la incertidumbre y la distancia mientras se desarrollaba la situación que mantuvo a Gallo detenido fuera del país.

Un reencuentro marcado por la cercanía

La escena compartida por la familia reflejó también la cercanía que el niño mantiene con su padre, a pesar del tiempo que permanecieron separados. Según relató María Alexandra Gómez, el momento de despedirse en el jardín fue más largo de lo habitual.

"Víctor decidió que quedarse no estaba dentro de sus planes", explicó la mujer al describir lo ocurrido durante la mañana. La situación incluyó abrazos extra y gestos del niño que evidenciaban su deseo de permanecer junto a su padre.

La esposa del gendarme relató también que hubo "caritas de 'yo de aquí no me separo' y un proceso de adaptación", una secuencia que refleja los primeros pasos de la familia en la reconstrucción de su rutina diaria.

La despedida, que en principio sería breve, terminó extendiéndose más de lo previsto, mientras el pequeño se mostraba especialmente aferrado a su papá.

Reconstruir la rutina después de la distancia

Para la familia, estos momentos forman parte de un proceso gradual de adaptación. María Alexandra Gómez destacó que se trata de los primeros pasos hacia una nueva normalidad, en la que los tres puedan volver a compartir actividades cotidianas.

"Así son estos primeros pasos", expresó la mujer, quien durante el tiempo de detención de Gallo encabezó los reclamos por su liberación y acompañó el proceso que culminó con su regreso al país. Ahora, con el gendarme nuevamente en casa, la familia comienza a construir una rutina que durante mucho tiempo pareció inalcanzable.

En ese sentido, Gómez explicó que el proceso será paulatino: "De a poco iremos encontrando el ritmo, aprendiendo juntos y sumando pequeñas rutinas que antes parecían tan lejanas".