La parroquia San José Obrero, ubicada en el barrio La Tablada, fue escenario de una jornada cargada de espiritualidad, memoria y sentido comunitario durante la mañana del domingo 10 de mayo. En el marco de la celebración de la Santa Misa, la comunidad parroquial llevó adelante un gesto especialmente dirigido a los niños y niñas que participan de los encuentros de Catequesis para recibir los sacramentos de la Comunión y la Confirmación.
La actividad se desarrolló en el contexto de las celebraciones por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, figura profundamente vinculada a la historia religiosa y social de Catamarca. Durante la ceremonia, cada uno de los niños recibió un pequeño cuadro con la imagen del beato, en una acción que buscó fortalecer el vínculo entre las nuevas generaciones y una de las personalidades más representativas de la fe católica local.
Un gesto de cercanía con la historia y la fe
Desde la comunidad parroquial explicaron que la entrega de los cuadros tuvo un significado que excede el simple recuerdo material. Según manifestaron, el objetivo principal fue acercar la figura del Beato Esquiú a los niños y sus familias, permitiendo que su ejemplo pueda ser conocido y valorado desde la vida cotidiana.
En ese sentido, señalaron que "este acto no solo buscó honrar la memoria del Orador de la Constitución, sino también acercar su figura ejemplar a las nuevas generaciones, presentándolo como un modelo de humildad, compromiso ciudadano y santidad".
La iniciativa estuvo orientada a que los niños que transitan su formación catequística puedan reconocer en la figura del beato un referente cercano, ligado tanto a la fe como a los valores humanos y sociales que promovió durante su vida.
El significado de la entrega de los cuadros
La comunidad de San José Obrero también profundizó sobre el sentido simbólico que tuvo la entrega de estos recordatorios. Explicaron que el cuadro con la imagen del Beato Mamerto Esquiú representa el deseo de que su presencia trascienda el ámbito de las celebraciones religiosas y llegue al interior de cada hogar.
Al respecto, indicaron que "la entrega del cuadro simboliza el deseo de la parroquia de que el Beato Esquiú no sea solo una figura histórica de los libros, sino una presencia cotidiana en los hogares de las familias, inspirando los valores de paz y unidad que él tanto pregonó".
De esta manera, el gesto buscó convertir la imagen del beato en un signo concreto de cercanía espiritual, especialmente para los niños que se encuentran dando sus primeros pasos en la formación cristiana.
Formación catequística
La actividad también fue presentada como una herramienta pastoral destinada a fortalecer el proceso de enseñanza religiosa dentro de la Catequesis. Desde la parroquia remarcaron que el objetivo es fomentar en los niños el conocimiento y la devoción hacia el Beato Mamerto Esquiú, promoviendo al mismo tiempo valores ligados a la identidad cristiana y al compromiso comunitario.
Según puntualizaron, esta propuesta procura "promover en los niños de Catequesis el conocimiento y la devoción hacia el Beato Mamerto Esquiú, fomentando la identidad cristiana y los valores de humildad y patriotismo a través de la entrega de un signo tangible que fortalezca el vínculo entre la historia de nuestra fe y su vida cotidiana".
En ese marco, la figura del beato aparece asociada no solo a la espiritualidad, sino también a valores como:
- La humildad
- El patriotismo
- La paz
- La unidad
- El compromiso ciudadano
- La santidad
La parroquia buscó así integrar la memoria histórica y religiosa con la experiencia concreta de los niños y sus familias, utilizando un símbolo sencillo pero cargado de significado.