El pasado domingo, las comunidades pertenecientes a la jurisdicción de la parroquia Nuestra Señora de Belén protagonizaron una significativa expresión de fe con una peregrinación que unió las localidades de La Ciénaga de Arriba y Asampay. La actividad tuvo como centro la imagen del Beato Mamerto Esquiú, figura profundamente vinculada a la espiritualidad católica de Catamarca y homenajeada especialmente durante este Año Jubilar que conmemora los 200 años de su natalicio.
Desde las primeras horas de la jornada, los fieles se congregaron para iniciar el recorrido llevando la imagen del beato a través del camino que conecta ambas comunidades. La peregrinación se convirtió en una manifestación colectiva de devoción, en la que los participantes avanzaron elevando plegarias y entonando cantos religiosos, acompañando cada paso con muestras de fe y agradecimiento.
La caminata permitió que hombres, mujeres y familias compartieran un mismo propósito espiritual: rendir homenaje al Beato Esquiú y participar activamente de las celebraciones previstas en el marco del Año Jubilar. A lo largo del trayecto, la imagen fue el centro de atención y acompañó a los peregrinos durante todo el recorrido entre La Ciénaga de Arriba y Asampay.

Nueva imagen para la comunidad
Uno de los aspectos destacados de esta jornada fue la presencia de la imagen del Beato Mamerto Esquiú, adquirida por el Consejo Pastoral de la Comunidad Nuestra Señora del Valle de Asampay. La incorporación de esta imagen representa un acontecimiento importante para la comunidad local, que decidió contar con una representación del beato para fortalecer las expresiones de fe y devoción en torno a su figura.
La decisión de trasladar la imagen mediante una peregrinación permitió que el acontecimiento adquiriera un carácter comunitario y participativo. De esta manera, la llegada de la imagen a Asampay estuvo acompañada por una importante movilización de fieles que quisieron formar parte de este momento especial para la comunidad religiosa.
La celebración eucarística como punto culminante
Tras completar el recorrido, los peregrinos arribaron a Asampay, donde se llevó a cabo la celebración de la Santa Misa. La ceremonia religiosa fue presidida por el Pbro. Roberto Ochoa, vicario parroquial, quien además compartió el trayecto junto a los fieles durante la peregrinación.
La participación del sacerdote durante toda la jornada fortaleció el carácter comunitario de la actividad y permitió acompañar espiritualmente a quienes se sumaron a la caminata. La misa constituyó el momento central de la celebración, reuniendo a los participantes en torno a la oración y a la reflexión en honor al Beato Esquiú.

Un encuentro comunitario para cerrar la jornada
Luego de la celebración litúrgica, la comunidad compartió un almuerzo que permitió extender el espíritu de encuentro vivido durante la peregrinación. Este momento de convivencia sirvió para fortalecer los lazos entre los participantes y coronar una jornada que estuvo marcada por la oración, la participación y el sentido de pertenencia comunitaria.
El almuerzo compartido se convirtió en el cierre de una actividad que reunió a fieles de distintas localidades bajo una misma expresión de fe. De esta manera, la peregrinación desde La Ciénaga de Arriba hasta Asampay no solo permitió acompañar la llegada de la imagen del Beato Mamerto Esquiú, sino también consolidar un espacio de encuentro entre los integrantes de las comunidades pertenecientes a la parroquia Nuestra Señora de Belén.
En el marco del Año Jubilar por los 200 años del natalicio del Beato Esquiú, la jornada quedó marcada por la participación de los fieles, el acompañamiento pastoral y la incorporación de una nueva imagen destinada a fortalecer la devoción de la comunidad de Asampay. La caminata, la celebración eucarística y el encuentro fraterno posterior conformaron una jornada de profunda significación religiosa para quienes formaron parte de esta manifestación de fe.