Personal del SAME fortalece su formación para intervenir en urgencias de salud mental
Operadores, enfermeros, médicos y choferes de ambulancias participaron de una capacitación sobre evaluación, atención y derivación en situaciones de crisis.

La atención de las urgencias en salud mental representa uno de los desafíos más complejos dentro del sistema sanitario, especialmente para los equipos que actúan en primera línea frente a situaciones críticas. En este contexto, personal del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) participó de una capacitación específica orientada a fortalecer los conocimientos y las herramientas necesarias para abordar este tipo de intervenciones.

La actividad tuvo como objetivo brindar recomendaciones y criterios de actuación para la atención de situaciones de crisis y/o urgencia en salud mental, a través de la formación en el Protocolo de Abordajes de las Urgencias en Salud Mental: Evaluación, Atención y Derivación (EAD).

La capacitación estuvo a cargo de la Secretaría de Salud Mental y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud de la provincia, organismo que impulsó esta instancia de formación destinada a mejorar la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia ante diferentes escenarios que pueden presentarse durante la asistencia en domicilios o en otros contextos de intervención.

Formación para la primera respuesta

Durante las jornadas de trabajo participaron distintos integrantes del SAME, entre ellos operadores, enfermeros, médicos y choferes de ambulancias, quienes profundizaron conocimientos vinculados a la identificación, evaluación y abordaje de diversas situaciones de urgencia en salud mental.

Los contenidos estuvieron orientados a brindar herramientas concretas para actuar ante las manifestaciones que pueden encontrarse durante una asistencia. En ese sentido, se trabajó sobre aspectos vinculados a la evaluación inicial de la persona, la identificación de factores de riesgo y la toma de decisiones respecto a las medidas de atención necesarias según cada caso. Entre los principales ejes abordados se destacaron:

• Evaluación de riesgo de la persona asistida.

• Identificación de manifestaciones posibles en situaciones de crisis.

• Determinación de los casos que requieren intervención farmacológica.

• Análisis de las situaciones que demandan contención mecánica.

• Definición de los lugares de traslado posibles según la evaluación inicial.

La capacitación puso especial énfasis en la importancia de realizar una valoración integral de cada situación, considerando tanto las condiciones clínicas de la persona como el contexto en el que se desarrolla la intervención.

Diversidad de situaciones y complejidad de los abordajes

Silvia Herrera, integrante del equipo responsable de la capacitación, explicó que las situaciones con las que puede encontrarse el personal de emergencias son diversas y requieren respuestas diferenciadas de acuerdo con las características de cada caso. Al referirse a las manifestaciones posibles que pueden presentarse durante una intervención, detalló que estas abarcan un amplio espectro de problemáticas vinculadas a la salud mental y a los consumos problemáticos.

Según indicó, entre las situaciones contempladas dentro de los abordajes se encuentran:

• Intoxicaciones.

• Consumo.

• Ideación suicida.

• Intento de suicidio.

• Deborde emocional.

• Duelo.

• Angustias.

• Violencia por motivos de género.

• Agresión sexual.

La amplitud de estos escenarios evidencia la necesidad de que los equipos de emergencia cuenten con herramientas específicas para identificar cada situación y actuar de acuerdo con protocolos establecidos que permitan garantizar una atención adecuada.

La importancia de una evaluación integral

Durante la capacitación también se remarcó la necesidad de comprender que cada urgencia en salud mental se desarrolla dentro de un contexto particular, por lo que la intervención requiere una evaluación que contemple múltiples factores.

En ese sentido, Silvia Herrera subrayó que resulta fundamental que el personal pueda reconocer las características específicas de cada situación, identificando antecedentes relevantes, condiciones clínicas preexistentes y aspectos vinculados al entorno social de la persona asistida.

"Es importante que sepan cómo identificar cada situación, antecedentes, otras condiciones clínicas preexistentes, y el contexto social en el que se encuentra la persona", remarcó. La formación brindada al personal del SAME se orientó precisamente a fortalecer esa capacidad de análisis integral, permitiendo que los equipos de emergencia puedan realizar una evaluación adecuada desde el primer contacto con la persona y definir, a partir de esa valoración, las acciones de atención y derivación más apropiadas.