La caída sostenida de la natalidad en la Argentina comienza a tener efectos cada vez más visibles en el sistema educativo y Catamarca no es la excepción. De acuerdo con las proyecciones oficiales y un reciente informe de Argentinos por la Educación, la provincia se encamina hacia una reducción significativa de la matrícula en el nivel primario entre 2023 y 2030, en línea con una tendencia nacional que anticipa 1,2 millones de alumnos menos en todo el país.
Según los datos de la Dirección Nacional de Población, Catamarca figura entre las jurisdicciones que registrarán una caída relevante en términos absolutos, con una estimación cercana a 8.900 estudiantes menos en el nivel primario urbano en ese período. Si bien la magnitud es menor en comparación con provincias como Buenos Aires o Córdoba, el impacto relativo resulta significativo para una jurisdicción con menor volumen poblacional y una estructura educativa más acotada.
El fenómeno no se limita a una cuestión numérica. La disminución de estudiantes tendrá consecuencias directas sobre la organización de las aulas, la utilización de la infraestructura escolar y, especialmente, la asignación de cargos docentes, lo que obliga a pensar políticas de mediano plazo.

Catamarca y las aulas más chicas
Uno de los rasgos distintivos del sistema educativo catamarqueño es que ya presenta una alta proporción de aulas con pocos alumnos, una característica que, según las proyecciones, se profundizará hacia 2030. Los gráficos del informe muestran que Catamarca se ubica entre las provincias con mayor porcentaje de secciones con menos de 20 estudiantes, junto con La Rioja y Entre Ríos.
En 2023, una parte importante de los alumnos del nivel primario en ámbitos urbanos ya cursaba en aulas de menos de 15 o entre 15 y 19 estudiantes. Si se mantiene constante la cantidad de secciones existentes, para 2030 esta tendencia se acentuará: crecerá con fuerza la proporción de cursos reducidos y las aulas con más de 25 alumnos serán cada vez más excepcionales.
A nivel nacional, el informe estima que las aulas con entre 25 y 29 estudiantes caerán del 29,4% al 3,5%, mientras que aquellas con 30 o más alumnos prácticamente desaparecerán. En Catamarca, donde las secciones numerosas ya son minoría, el cambio estructural será aún más marcado.

Menos alumnos por docente: un dato clave
Otro indicador central es el promedio de alumnos por cargo docente. En 2023, Catamarca ya se ubicaba entre las provincias con ratios más bajos del país, por debajo del promedio nacional de 16 estudiantes por docente. Según las proyecciones al 2030, y manteniendo constante la cantidad de cargos docentes actuales, ese promedio descendería a valores cercanos a los 7 u 8 alumnos por cargo, uno de los niveles más bajos a escala nacional.
Este dato, que a primera vista podría interpretarse como una mejora automática en las condiciones de enseñanza, no garantiza por sí solo mejores aprendizajes. Así lo advierte el informe de Argentinos por la Educación, que subraya que la reducción del tamaño de las clases tiene efectos limitados en sistemas que ya cuentan con aulas pequeñas o medianas, como ocurre en buena parte de Catamarca.

El riesgo de no planificar
El estudio plantea un escenario claro: si no se adoptan decisiones de política educativa, la caída de la matrícula puede derivar en ineficiencias estructurales. A nivel nacional, se estima que, de mantenerse los ratios actuales, en 2030 sobrarían unas 50 mil secciones y más de 71 mil cargos docentes, con un costo equivalente a cerca de un billón de pesos anuales, alrededor del 15% del presupuesto educativo.
En provincias como Catamarca, el riesgo no pasa tanto por el cierre masivo de aulas, sino por sostener estructuras pensadas para un volumen de alumnos que ya no existe, sin que eso se traduzca en mejoras concretas en la calidad educativa.

La oportunidad: reasignar y mejorar
Lejos de proponer recortes, el informe insiste en que el verdadero desafío es reorientar los recursos existentes. Entre las estrategias más efectivas, se destacan la implementación de tutorías personalizadas, la enseñanza adaptada al nivel real de aprendizaje, el acompañamiento pedagógico sostenido y la mejora del clima escolar.
También se señala la necesidad de planificar la infraestructura educativa y reorganizar gradualmente secciones o establecimientos con matrícula muy reducida, evitando decisiones abruptas que profundicen desigualdades territoriales.
En el caso de nuestra provincia según Argentinos por la Educación, donde la baja de la natalidad se combina con ratios docentes bajos y una alta proporción de aulas pequeñas, la transición demográfica aparece como una ventana de oportunidad: menos alumnos pueden significar mejor atención pedagógica, siempre que el proceso sea acompañado por políticas activas y no por ajustes automáticos.
El informe concluye que la planificación anticipada será clave para que la caída de la matrícula no se traduzca en un retroceso, sino en una mejora sostenible del sistema educativo provincial.