Durante febrero, cuando el calor aprieta y escasean algunos alimentos naturales, las cotorras buscan espacios urbanos donde encontrar comida y agua con facilidad. En ese contexto, un gesto simple puede convertir patios y jardines en un punto de visita frecuente para estas aves tan ruidosas como inteligentes.
Especialistas en fauna urbana explican que un producto natural, accesible y sin procesar, colocado de forma correcta, resulta atractivo para las cotorras y favorece su presencia diaria.
El producto natural que las atrae
Las cotorras sienten una fuerte atracción por granos y semillas sin sal ni condimentos, en especial el maíz partido o en grano, que forma parte de su dieta habitual. Colocar una pequeña cantidad en una bandeja amplia y estable es suficiente para captar su atención.
Este alimento aporta energía y es fácil de consumir, por lo que suelen regresar al mismo lugar una vez que lo incorporan a su recorrido diario.
Cómo colocarlo para que funcione
Para aumentar las chances de que las cotorras visiten tu jardín todos los días, conviene seguir algunas recomendaciones básicas:
- Usar una bandeja baja, firme y fácil de limpiar.
- Ubicarla en un lugar visible, de preferencia elevado.
- Evitar zonas cercanas a mascotas o tránsito constante de personas.
- Reponer el alimento siempre a la misma hora.
La constancia es clave: las cotorras aprenden rápido y repiten hábitos cuando identifican un sitio seguro.
Por qué febrero es el mes ideal
En pleno verano, las altas temperaturas y la menor disponibilidad de alimento hacen que las cotorras amplíen su búsqueda. Febrero, en particular, es un mes en el que se vuelven más activas y sociables, por lo que es común verlas desplazarse en grupo.
Si además del alimento se suma un recipiente con agua fresca, las visitas pueden intensificarse, especialmente durante las horas de mayor calor.