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Qué dice la psicología sobre los adultos mayores que empiezan a deshacerse de sus pertenencias

Aunque muchas familias lo interpretan con preocupación, especialistas en envejecimiento explican que esta decisión suele responder a cambios propios de la etapa de vida y no necesariamente a una despedida.

18 Julio de 2026 09.27

Con el paso de los años, es habitual acumular muebles, fotografías, libros, documentos y objetos cargados de recuerdos. Sin embargo, muchas personas mayores deciden, en determinado momento, comenzar a regalar, donar o desprenderse de parte de esas pertenencias.

Para algunos familiares, ese comportamiento puede despertar preocupación e incluso interpretarse como una señal de que la persona siente que "se está despidiendo". Sin embargo, la psicología y la gerontología advierten que esa explicación suele ser demasiado simplista.

Lejos de significar necesariamente que alguien se esté preparando para morir, en muchos casos esta decisión forma parte de un proceso natural de reorganización, adaptación y búsqueda de una vida más práctica.

Por qué algunos adultos mayores empiezan a regalar sus cosas

Especialistas en envejecimiento sostienen que reducir la cantidad de pertenencias suele ser una decisión consciente para simplificar la vida cotidiana y facilitar el futuro de la familia.

Muchas personas prefieren decidir por sí mismas qué objetos conservar, cuáles donar y cuáles entregar a hijos o nietos mientras todavía pueden contar la historia o el valor afectivo que tienen. De esa manera, también preservan su autonomía y evitan que esas decisiones queden en manos de otras personas.

La psicología explica que también puede ser una forma de cerrar etapas

Según especialistas y organizaciones dedicadas al envejecimiento saludable, ordenar las pertenencias puede convertirse en una oportunidad para revisar la propia historia, conservar aquello que realmente tiene significado y desprenderse de objetos que ya no cumplen una función.

No se trata de abandonar proyectos ni de resignarse al paso del tiempo. Por el contrario, muchas veces implica adaptar el entorno a las necesidades actuales, hacerlo más cómodo, seguro y fácil de mantener.

Además, numerosas personas experimentan una sensación de alivio al vivir en espacios más ordenados y con menos objetos acumulados.

Los motivos más frecuentes detrás de esta decisión

Entre las razones que suelen explicar este comportamiento se encuentran:

  • Facilitar la organización de la familia en el futuro.
  • Donar objetos que ya no utilizan.
  • Entregar personalmente recuerdos a hijos, nietos u otros seres queridos.
  • Adaptar la vivienda para que sea más práctica y segura.
  • Reducir las tareas de limpieza y mantenimiento.
  • Conservar únicamente los objetos con mayor valor afectivo.

No siempre es una señal de alarma

La American Psychological Association (APA) señala que el envejecimiento saludable también implica preservar la autonomía y mantener el control sobre las decisiones relacionadas con la propia vida y el entorno.

En la misma línea, el National Institute on Aging (NIA) explica que muchas personas mayores reorganizan sus hogares cuando cambian sus necesidades, se mudan a viviendas más pequeñas o simplemente buscan un espacio más funcional.

Por eso, los especialistas recomiendan no interpretar automáticamente que regalar o donar pertenencias sea una preparación para la muerte. En la mayoría de los casos, se trata de una decisión práctica y personal que refleja una nueva forma de organizar la vida y priorizar aquello que realmente tiene valor.