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Quién es el granadero que custodia la casa donde murió San Martín: historia y emoción

Rubén Torres tiene 55 años, nació en Formosa y desde agosto de 2025 vive junto a su esposa y sus dos hijos en Boulogne-sur-Mer, Francia. Es el granadero conservador de la Casa Museo de San Martín, donde custodia el edificio en el que murió el Libertador y recibe visitantes de todo el mundo.

Rubén Torres
Rubén Torres

17 Agosto de 2026 16.08

A unos 11.000 kilómetros de la Argentina, en una ciudad del norte de Francia, Rubén Torres desarrolla una rutina que difícilmente pueda compararse con la de cualquier otro militar argentino. Cada mañana se despierta en el mismo edificio en el que José de San Martín pasó los últimos años de su vida. Baja por las escaleras de cedro de la residencia, recorre las habitaciones, prepara la casa para recibir visitantes y vuelve a ponerse el uniforme para cumplir una misión que combina historia, conservación y divulgación.

Torres tiene 55 años, nació en Formosa y es suboficial principal del Ejército Argentino. Integra el Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín" y desde agosto de 2025 vive en Boulogne-sur-Mer, Francia, donde fue seleccionado para convertirse en el granadero conservador de la Casa Museo de San Martín.

Su misión se extenderá hasta agosto de 2027. Durante ese período permanece en Francia acompañado por su esposa y sus dos hijos, de 6 y 11 años, quienes también tuvieron que adaptarse a una nueva vida, un nuevo país y otro idioma.

Pero la tarea de Torres va mucho más allá de custodiar un edificio histórico. Debe abrir sus puertas, recibir a personas que llegan desde distintos lugares del mundo y explicar qué ocurrió en aquel lugar durante los últimos años de vida del Libertador.

"Fui designado este año para custodiar esta casa museo donde murió San Martín en el año 1850. Mi misión es brindar información a toda la gente, no solo de Argentina, sino del mundo, y mostrar toda la casa", contó en Infobae al Mediodía.

san martin granaderos
 

El lugar donde murió San Martín

La particularidad de su destino quedó todavía más expuesta el 17 de agosto, cuando se conmemoró el aniversario de la muerte de San Martín. Torres había terminado pocas horas antes la ceremonia realizada en la propia Casa Museo cuando habló con el programa.

El edificio que custodia no es una reconstrucción ni una réplica. Es la residencia en la que San Martín vivió junto a su hija Mercedes y sus nietas antes de morir, el 17 de agosto de 1850.

La Casa Museo de Boulogne-sur-Mer tiene tres pisos y conserva distintos elementos relacionados con la vida de San Martín y su familia. Si bien buena parte de los objetos originales que pertenecieron al Libertador se encuentran actualmente en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, en la residencia francesa todavía permanecen partes de la construcción y algunos elementos que permiten reconstruir cómo era aquel espacio.

Torres suele detenerse especialmente en las habitaciones vinculadas con San Martín, Mercedes y sus nietas. Allí se conservan los pisos de esos ambientes, las escaleras de cedro y un florero de papel que una de las nietas del Libertador le regaló en 1839.

Sin embargo, existe un espacio que concentra particularmente la atención de quienes llegan hasta la casa: la habitación donde murió San Martín.

"La mayoría viene a ver exclusivamente la habitación donde murió el padre de la patria", explicó Torres. La frase sintetiza buena parte de su responsabilidad. Su trabajo consiste en transformar un espacio histórico que para muchos visitantes extranjeros podría parecer lejano en un lugar capaz de narrar, a través de sus habitaciones y objetos, los últimos años de una de las figuras centrales de la historia argentina.

san martin granaderos
 

Una casa argentina en Francia

La propiedad fue adquirida por el Estado argentino en 1926. Durante décadas funcionó también como consulado argentino, hasta que en 1968 quedó destinada exclusivamente a su función de casa museo.

Desde entonces, el edificio se mantiene como uno de los principales sitios relacionados con la memoria del Libertador fuera de la Argentina y depende de la Embajada Argentina en París. El museo tiene acceso gratuito y recibe visitantes durante todo el año. De acuerdo con Torres, suelen acercarse entre 15 y 20 personas por día, aunque la cantidad varía según la temporada.

Entre quienes recorren el lugar hay turistas franceses y extranjeros, argentinos que se encuentran recorriendo Europa y numerosos grupos escolares.

"Viene muchísima gente. Es increíble la cantidad de argentinos y colegios que visitan este lugar tan lejano para nosotros", relató. La circulación de visitantes convierte a Torres en mucho más que un custodio. Su función cotidiana también consiste en explicar, responder preguntas y transmitir la historia de San Martín a quienes atraviesan las puertas de la residencia.

Dos años para una misión excepcional

La llegada de Torres a Francia fue consecuencia de un proceso de selección dentro del Regimiento de Granaderos a Caballo. El jefe de la unidad elige a distintos suboficiales, quienes deben atravesar una serie de exigencias antes de determinar quién ocupará el puesto.

Una vez seleccionado, el militar recibe una preparación específica para afrontar una misión que se extiende durante dos años. Para Torres, el destino implicó además una transformación completa de la vida familiar. Los cuatro llegaron a Boulogne-sur-Mer el 6 de septiembre de 2025 y apenas dos días después sus hijos comenzaron la escuela.

La adaptación implicó un nuevo país, otro idioma y una rutina completamente diferente a la que tenían en Argentina. "Los chicos están muy contentos, me admiran muchísimo cuando cuento la historia del padre de la patria; para ellos es una experiencia única", relató.

La familia vive en el tercer piso del edificio, mientras que los restantes espacios forman parte del museo. Esa particular convivencia entre la vida doméstica y la responsabilidad histórica hace que la separación entre el trabajo y la vida cotidiana sea especialmente particular.

El edificio que Torres debe cuidar es también el lugar al que regresa cada día. Allí desayuna, vive y trabaja junto a su familia.

Por eso, además de destacar la dimensión militar de su misión, Torres remarca permanentemente el papel de su esposa y sus hijos. Considera que son un apoyo fundamental durante los dos años que permanecerá en Francia, especialmente porque el traslado significó para todos comenzar una nueva vida.

El hombre detrás del uniforme

La elección de Torres tiene también un fuerte componente simbólico. Los Granaderos a Caballo fueron creados por San Martín en 1812 y, más de dos siglos después, uno de sus integrantes tiene la responsabilidad de preservar la memoria del hombre que dio origen al regimiento.

El propio granadero reconoce el peso de esa dimensión. No se trata solamente de mantener en condiciones una propiedad del Estado argentino o de guiar a los turistas por sus habitaciones. Cada jornada implica explicar quién fue San Martín, qué hizo durante su vida y por qué aquella casa tiene un significado especial para la historia argentina.

"Para mí es un orgullo, una emoción inmensa, tanto para mí como para mi familia. Es una experiencia muy hermosa y como militar me llena de emoción el solo hecho de pensar que el general San Martín vivió estos últimos dos años en este lugar", explicó. La tarea incluye además el mantenimiento cotidiano del edificio. Torres se ocupa de los tres pisos de la casa y de las tareas necesarias para mantenerla abierta al público.

El trabajo se desarrolla bajo la órbita de la Embajada Argentina en París, que tiene a su cargo la administración de la propiedad.

Las visitas oficiales y la presencia argentina

La historia de la casa también está atravesada por episodios institucionales que exceden la figura de San Martín. Según recordó Torres, el único presidente argentino que visitó la casa fue Ricardo Alfonsín, en 1985.

Más recientemente, en 2024, una delegación oficial encabezada por el ministro Luis Petri y Betina Bulgheroni, titular de la Fundación de Granaderos, también llegó hasta Boulogne-sur-Mer. Pero la presencia argentina en ese lugar no se limita a las visitas oficiales. Está representada todos los días por el uniforme de Torres y por las historias que relata a quienes ingresan al museo.

Custodiar la memoria hasta 2027

Torres sabe que su misión tiene una fecha de finalización. En agosto de 2027 deberá regresar a la Argentina y dejar la casa para que otro granadero continúe con la tarea. Hasta entonces, seguirá viviendo junto a su familia en el mismo edificio que alguna vez habitó San Martín y recibiendo a quienes quieran conocer el lugar donde terminó la vida del Libertador.

La continuidad de esa tarea constituye el sentido central de su misión. El granadero no solamente conserva un edificio: mantiene activo un vínculo entre la Argentina y uno de los últimos escenarios de la vida de San Martín.

Lo hace contando su historia, mostrando las habitaciones y cuidando cada espacio que todavía permite imaginar cómo fueron aquellos últimos años. "Limpio, divulgo todo lo que vivió nuestro padre de la patria. Lo hago con gran amor y entusiasmo, porque sé que estoy en un lugar único, que muchas personas quieren venir y a veces se les hace imposible", contó Torres.

Para un militar formado dentro del regimiento creado por San Martín, la misión tiene una carga que trasciende cualquier destino convencional.

"Yo tuve la bendición de estar en este lugar gracias al Ejército Argentino y al Regimiento de Granaderos", agregó.

Mientras dure su misión, cada jornada de Rubén Torres seguirá teniendo algo de excepcional: despertarse, vivir y trabajar en la casa donde murió San Martín; abrir sus puertas a visitantes de todo el mundo y mantener viva, a través de su uniforme y de su relato, la memoria del Libertador en Francia.