En el corazón del departamento La Paz, la pequeña comunidad de Quimilo resiste en el olvido. Con apenas 83 habitantes, el pueblo enfrenta una situación crítica: desde hace más de cinco años no cuenta con agua potable, la posta sanitaria carece de medicamentos básicos y la escuela, que es el principal motor social, sobrevive gracias al esfuerzo ad honorem de una vecina.
El sistema de red de agua dejó de funcionar y nunca fue reparado. La asistencia del municipio de Recreo es esporádica y alcanza solo para llenar tanques de reserva. El resto del tiempo, las familias deben arreglárselas con agua de lluvia o, en el peor de los casos, sin acceso al recurso. En una zona de salinas, donde el agua del suelo es inutilizable para consumo humano, la situación es insostenible.
La escuela de Quimilo, que ofrece Nivel Inicial, Primario y Secundario, alberga a 30 estudiantes que, además de estudiar, encuentran allí un espacio de contención social. El mantenimiento del edificio es realizado, desde hace más de nueve años, por una vecina que lo hace de manera voluntaria, sin percibir remuneración.

En materia sanitaria, la comunidad no dispone de medicamentos básicos para atender enfermedades crónicas o emergencias. La posta sanitaria está desprovista de insumos y el pueblo no cuenta con transporte público ni ambulancias. La ruta más cercana se encuentra a 60 kilómetros y el acceso es por caminos en pésimas condiciones.
A pesar de este panorama, los vecinos no piden promesas políticas. Reclaman ser escuchados y visibilizados, para conseguir agua potable, un botiquín de primeros auxilios y una ordenanza que garantice el funcionamiento digno de su escuela.
Quienes deseen colaborar, pueden comunicarse, en Capital, con Ucco Solidario al 3834550010 y en Quimilo, con Stella Maris Vazquez al 3834 624030.