Cuando barremos, muchas veces el piso no queda impecable como nos gustaría y el polvo comienza a dispersarse por todo el ambiente. Para evitarlo, hay un truco casero cada vez más conocido que puede cambiarlo todo: rociar la escoba con limón y agua.
Este método, tan simple y efectivo que se volvió viral en las redes sociales, mantiene la escoba limpia por más tiempo y deja el piso prolijo.
Para qué sirve rociar la escoba con limón y agua
- Atrapa mejor el polvo, evitando que se levante al barrer.
- Elimina olores desagradables que pueden quedar en las cerdas.
- Aporta un aroma fresco y natural.
- Ayuda a desinfectar, gracias a la acidez natural del limón.
Cómo rociar la escoba con limón y agua: paso a paso
- Exprimí 1 o 2 limones y colá el jugo.
- Pasalo a un rociador con un poco de agua.
- Pulverizá suavemente las cerdas de la escoba.
- Esperá uno o dos minutos antes de barrer.
- Por último, usá la escoba como de costumbre.
Si querés reforzar la acción limpiadora, podés sumar unas gotas de vinagre blanco o aceite esencial de limón a la mezcla. Esto intensifica el aroma y mejora la acción desinfectante.
En cuanto a la frecuencia con la que debe aplicar este truco para limpiar la escoba, en un uso doméstico normal, se recomienda hacerlo una vez por mes. En hogares con mascotas, patios o alto tránsito, puede repetirse cada 15 días. Si se trata de un comercio con mucha actividad se tiene que hacer todas las semanas.