Té de hoja de coca: tradición, beneficios corporales y un consumo que crece en la Argentina
Entre vacíos normativos, herencia cultural y usos terapéuticos milenarios, la infusión gana espacio en la vida cotidiana de miles de argentinos como un complemento natural para la energía, la digestión y el equilibrio metabólico.

El té de hoja de coca se abre paso de manera silenciosa pero sostenida en la rutina diaria de muchos argentinos. Lejos de tratarse de una moda pasajera o de un descubrimiento reciente, su consumo se remonta a siglos de historia en América Latina, especialmente en las comunidades andinas, donde la planta ocupa un lugar central tanto en la vida cotidiana como en el plano simbólico y espiritual.

La hoja de coca puede consumirse mascada o en forma de infusión, y desde tiempos ancestrales es valorada por sus múltiples propiedades. En la actualidad, su uso se extiende más allá del norte argentino y comienza a instalarse también en grandes centros urbanos, impulsado por el interés creciente en prácticas naturales, saberes tradicionales y alternativas complementarias para el bienestar físico.

Sin embargo, este fenómeno convive con una situación legal compleja. En la Argentina, la comercialización, el transporte y la importación de hoja de coca están prohibidos, aunque la normativa presenta "grises legales" que permiten su circulación en determinados contextos culturales y personales. Esa ambigüedad regulatoria, sumada a su arraigo histórico, ha contribuido a que la hoja de coca continúe ganando presencia sin una persecución sistemática.

Históricamente, la planta ha sido utilizada para combatir el mal de altura, mejorar la resistencia física, complementar la alimentación y, en algunas regiones, incluso como herramienta ritual para la lectura del futuro. En las comunidades andinas, su consumo está profundamente ligado a la cosmovisión local, donde se sostiene que sus efectos positivos también dependen de la creencia y el respeto por la planta.

Beneficios del té de hoja de coca

De acuerdo con el sitio especializado Tua Saúde, el consumo de hoja de coca debe realizarse con moderación, ya que un uso excesivo podría resultar perjudicial para la salud. Dentro de ese marco, se destacan varios beneficios asociados a su ingesta en forma de infusión.

Uno de los más mencionados es su aporte a la saturación de oxígeno. La hoja de coca ayuda al organismo a adaptarse a ambientes con bajo nivel de oxígeno, como zonas de montaña o de gran altura. Sus compuestos activos favorecen que el cuerpo utilice grasas en lugar de glucosa como fuente de energía, lo que explica su uso tradicional para aliviar los síntomas del mal de altura.

Otro beneficio señalado es su impacto en la digestión. La planta contiene alcaloides y otros compuestos que estimulan la producción de jugos gástricos, facilitando la descomposición de los alimentos y mejorando el proceso digestivo. Por este motivo, su infusión suele consumirse después de comidas abundantes o pesadas.

En relación con el control de la diabetes, la hoja de coca posee un principio activo denominado ecgonina, que contribuye a reducir los niveles de azúcar en sangre. Este compuesto interviene en el metabolismo de grasas y carbohidratos, favoreciendo el equilibrio de la glucosa, siempre como complemento y no como reemplazo de tratamientos médicos.

Asimismo, se destaca su potencial aporte en la prevención de la osteoporosis. La planta contiene polifenoles y calcio, y cuando se utiliza pulverizada puede favorecer la formación ósea, lo que resulta especialmente beneficioso para mujeres posmenopáusicas o personas con riesgo de pérdida de masa ósea.

Cómo preparar el té de hoja de coca

La preparación del té es sencilla. Se recomienda hervir una cucharada de hojas de coca durante 10 a 15 minutos en aproximadamente 250 mililitros de agua, lo que permite liberar sus compuestos activos. Luego, la infusión puede colarse antes de servir y, de manera opcional, añadirse miel o azúcar para suavizar su sabor.

Entre tradición, debate legal y nuevos hábitos de consumo, la hoja de coca sigue ocupando un lugar particular en la cultura regional y en la búsqueda contemporánea de alternativas naturales para el bienestar.