Un estudio del CONICET muestra que se puede regenerar neuronas en cerebros envejecidos
Investigadores argentinos comprobaron que la estimulación multisensorial con pulsos intermitentes fortalece el hipocampo y promueve la generación de nuevas neuronas en ratones envejecidos. El hallazgo abre nuevas perspectivas para el abordaje del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

Un estudio reciente encabezado por científicos del CONICET reveló que la combinación de estímulos visuales y auditivos, aplicados de manera intermitente y sincronizada, puede favorecer la regeneración neuronal en cerebros envejecidos. La investigación, realizada en modelos animales, demostró que esta estimulación multisensorial fortalece los circuitos del hipocampo, una región clave del cerebro involucrada en la formación de recuerdos y el aprendizaje, y que se ve especialmente afectada durante el envejecimiento y en enfermedades como el Alzheimer.

El trabajo se centró en evaluar los efectos de pulsos de luz LED intermitente combinados con sonidos de alta frecuencia sobre ratones envejecidos. Los resultados mostraron que la intervención no solo incrementó la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, sino que también mejoró significativamente su desarrollo estructural y funcional. Este hallazgo cobra relevancia en un contexto en el que el deterioro cognitivo asociado a la edad representa uno de los principales desafíos de la salud pública a nivel global.

Mariela Trinchero, investigadora del CONICET y autora principal del estudio, explicó que las neuronas generadas tras la estimulación presentaron un grado de maduración superior al observado en los animales que no recibieron el tratamiento. "Las nuevas neuronas desarrollaron dendritas y axones más complejos, lo que indica una mayor capacidad para establecer conexiones eficientes dentro de los circuitos neuronales", señaló. Este desarrollo avanzado sugiere que no solo se generan más neuronas, sino que estas podrían integrarse mejor en el funcionamiento del cerebro.

Uno de los aspectos más destacados de la investigación fue la comprobación de que la combinación de luz y sonido resulta mucho más efectiva que la aplicación de cada estímulo por separado. Según detalló Trinchero, cuando la estimulación fue exclusivamente visual o auditiva, los efectos observados fueron limitados. En cambio, la estimulación multisensorial sincronizada produjo una respuesta sinérgica que potenció tanto la estructura como la función de las neuronas. Aunque los mecanismos exactos de esta sinergia aún están siendo estudiados, los resultados abren nuevas líneas de investigación en el campo de la neurociencia.

Fortalecimiento de los circuitos neuronales

El cerebro presenta distintos ritmos eléctricos que coordinan la actividad neuronal. Entre ellos, las oscilaciones gamma —que oscilan entre los 30 y los 100 Hz— están estrechamente vinculadas con funciones cognitivas superiores, como la memoria y el aprendizaje. Con el envejecimiento, estas oscilaciones tienden a debilitarse, lo que contribuye al deterioro de los circuitos neuronales. En personas con Alzheimer, esta alteración es aún más marcada.

Desde 2016, diversas investigaciones internacionales demostraron que la estimulación con luz parpadeante a 40 Hz puede reducir la acumulación de placas amiloides en cerebros de ratones, uno de los principales marcadores patológicos del Alzheimer. Sin embargo, los mecanismos celulares detrás de estos beneficios no estaban completamente claros. En este contexto, el estudio del CONICET aporta evidencia clave al identificar que los efectos positivos de la estimulación audiovisual dependen de señales que promueven el crecimiento neuronal.

En particular, los investigadores observaron la activación del receptor TrkB, una molécula fundamental para la plasticidad neuronal y la supervivencia de las neuronas. Este hallazgo permite comprender mejor cómo la estimulación gamma actúa a nivel celular y cómo impacta sobre los circuitos cerebrales responsables de la memoria.

Los resultados del estudio son considerados prometedores, ya que podrían sentar las bases para el desarrollo de intervenciones terapéuticas no invasivas y de bajo costo destinadas a mitigar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y a enfermedades neurodegenerativas. Alejandro Schinder, otro de los investigadores del equipo, destacó la importancia de profundizar en el conocimiento de los mecanismos del cerebro envejecido. "Comprender estos procesos es una inversión a largo plazo que puede permitir el diseño de estrategias para promover un envejecimiento saludable y prevenir o tratar patologías neurodegenerativas", afirmó.