Veteranos argentinos y británicos de Malvinas escalan el Aconcagua en una histórica gesta por la paz
Nueve excombatientes de la Guerra de Malvinas iniciarán el próximo 5 de enero una expedición conjunta al cerro más alto de América. El objetivo es alcanzar la cima el 20 de enero y sellar allí un gesto simbólico de unidad, memoria y reconciliación entre antiguos adversarios.

Un grupo de veteranos de la Guerra de Malvinas se prepara para protagonizar una expedición de alto impacto simbólico y emocional: el ascenso al cerro Aconcagua, la montaña más alta de América, con un mensaje claro y contundente a favor de la paz. La iniciativa reúne a nueve excombatientes argentinos y británicos que, a más de cuatro décadas del conflicto bélico de 1982, decidieron caminar juntos un desafío extremo que busca resignificar el pasado y proyectar un mensaje de reconciliación al mundo.

La travesía comenzará el próximo 5 de enero desde la quebrada de Orcones, en la provincia de Mendoza, uno de los accesos tradicionales al Parque Provincial Aconcagua. Según el cronograma previsto por los organizadores, la expedición demandará cerca de dos semanas de aclimatación y ascenso progresivo, con la expectativa de alcanzar la cumbre alrededor del 20 de enero, siempre que las condiciones climáticas y físicas lo permitan.

La gesta es encabezada por Ricardo González, suboficial mayor retirado del Ejército Argentino y uno de los impulsores del proyecto. En declaraciones previas al inicio de la expedición, González destacó el profundo valor humano y simbólico de la iniciativa. "Es tan emotiva y tan significativa no solo para los veteranos de guerra argentinos e ingleses, que en esta expedición van a trabajar en conjunto por la paz, sino para todos los veteranos del mundo", expresó.

El grupo está conformado por cuatro veteranos argentinos y cinco británicos, un dato que convierte a la expedición en un hecho inédito. Antiguos enemigos en el campo de batalla, hoy comparten entrenamientos, planificación y un mismo objetivo: sellar en la cima del Aconcagua un abrazo que simbolice el fin del enfrentamiento y la vigencia de valores como la convivencia, el respeto y la memoria.

Más allá del desafío deportivo y físico que implica ascender a más de 6.000 metros sobre el nivel del mar, la expedición tiene un fuerte componente social y político. González remarcó que uno de los objetivos centrales es visibilizar la situación de los veteranos de guerra, quienes, en muchos casos, sienten que han sido relegados u olvidados por las autoridades y por la sociedad. "Queremos aportar un pequeño granito de arena para tratar de revertir esa situación", afirmó.

El ascenso al Aconcagua no es una empresa menor. Se trata de una de las montañas más exigentes del mundo, con condiciones climáticas extremas, bajas temperaturas y una altura que pone a prueba la resistencia física y mental incluso de montañistas experimentados. En este contexto, el trabajo en equipo y la confianza mutua resultan fundamentales, reforzando el sentido de cooperación entre quienes alguna vez estuvieron enfrentados.

Desde la organización explicaron que la expedición también busca dejar un mensaje a las nuevas generaciones, demostrando que es posible transformar el dolor y el trauma de la guerra en acciones constructivas. La imagen de veteranos argentinos y británicos trabajando codo a codo pretende convertirse en un símbolo de paz duradera y de superación de los conflictos armados.

Se espera que la iniciativa tenga un fuerte impacto tanto en Argentina como en el Reino Unido, y que la llegada a la cumbre del Aconcagua sea seguida con atención por organizaciones de veteranos, instituciones y la opinión pública. Más que una conquista geográfica, el objetivo final es alcanzar una cima moral y humana, donde el recuerdo de la guerra conviva con un compromiso activo por la paz.