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VPH: ocho de cada diez personas lo contraerán alguna vez y la vacunación es clave

En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación indica una dosis de VPH a los 11 años para chicas y chicos. Especialistas remarcan que un resultado positivo no significa tener cáncer y que la prevención debe complementarse con controles según la edad.

25 Septiembre de 2026 08.33

El virus del papiloma humano (VPH) forma parte de una familia de virus muy frecuente que se transmite principalmente por contacto sexual, incluso cuando la persona infectada no presenta síntomas. Se estima que 8 de cada 10 personas lo contraerán alguna vez en su vida, una frecuencia que convierte a la prevención, la vacunación y los controles médicos en herramientas centrales para reducir las consecuencias asociadas a determinadas variantes del virus.

Así lo explicó el Dr. Fernando Burgos (M.N. 81.759) en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas. El especialista señaló que, en la mayoría de los casos, el organismo logra controlar la infección, pero advirtió sobre el riesgo que representa la persistencia de determinados tipos de VPH.

"En la mayoría de los casos, el organismo controla la infección; el riesgo de desarrollar cáncer aparece cuando ciertos tipos de alto riesgo persisten durante años", explicó Burgos, miembro del departamento científico de Fundación Vacunar.

Un virus frecuente que puede no presentar síntomas

Una de las características centrales del VPH es que habitualmente no produce síntomas. Esa particularidad puede dificultar que una persona sepa que contrajo el virus y, al mismo tiempo, favorece su circulación. Según explicó Burgos, algunos tipos de VPH pueden provocar verrugas genitales, mientras que una infección por tipos de alto riesgo puede generar cambios en las células del cuello uterino sin producir molestias.

Por esa razón, el especialista remarcó que sentirse bien no reemplaza los controles médicos. Del mismo modo, una molestia por sí sola tampoco permite diagnosticar una infección por VPH.

En los hombres, además, el virus también puede estar presente sin que la persona lo sepa. Burgos destacó que los varones pueden adquirir y transmitir el VPH y también desarrollar verrugas genitales y cáncer de pene, ano u orofaringe. "Vacunar a los varones protege su salud y ayuda a disminuir la circulación del virus", sostuvo el pediatra.

La situación del cáncer de cuello uterino en Argentina

Al analizar la carga de enfermedad en el país y el impacto potencial de la vacunación, Burgos citó las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer correspondientes a 2024.

De acuerdo con esos datos, en Argentina se estimaron:

  • 4.679 casos nuevos de cáncer de cuello uterino.
  • 2.662 muertes por esta enfermedad.
  • Un promedio de más de 7 muertes por día.

El especialista también señaló que el Ministerio de Salud informó una tasa de mortalidad de 8,2 por cada 100.000 mujeres para este cáncer. Burgos aclaró que las cifras de casos y muertes mencionadas son estimaciones, por lo que no deben interpretarse como un conteo diario de diagnósticos o defunciones.

En este escenario, la prevención adquiere especial importancia, particularmente frente a una infección que puede permanecer sin síntomas durante períodos prolongados.

La vacuna permite prevenir nuevas infecciones

La vacunación constituye una de las principales herramientas para prevenir las consecuencias asociadas con determinados tipos de VPH. Según explicó Burgos, la vacuna permite prevenir infecciones por los tipos de VPH que cubre y, de esa manera, contribuye a prevenir lesiones precancerosas y cánceres asociados, especialmente el cáncer de cuello uterino.

El especialista mencionó como referencia el impacto observado en Inglaterra. Allí, la tasa de cáncer de cuello uterino fue 87% menor en el grupo al que se ofreció la vacuna a los 12 y 13 años, en comparación con un grupo perteneciente a generaciones anteriores que no había sido vacunado. Burgos aclaró que ese porcentaje refleja el impacto de un programa de vacunación en la población y que no debe interpretarse como un porcentaje de protección individual.

La diferencia es importante: el dato permite observar el efecto de una estrategia de vacunación sobre una población, pero no significa que una persona vacunada tenga individualmente un 87% de protección.

Una dosis a los 11 años en Argentina

El Calendario Nacional de Vacunación de Argentina establece la aplicación de una dosis de la vacuna contra el VPH a los 11 años, tanto para chicas como para chicos.

La elección de la preadolescencia responde, según explicó el especialista, a dos razones centrales: en esa etapa se obtiene una muy buena respuesta inmunitaria y se busca brindar protección antes del contacto con el virus.

La vacunación se encuentra disponible de manera gratuita en los vacunatorios y centros de salud públicos. Para quienes no fueron vacunados durante la edad establecida, existen también criterios de recupero gratuito del calendario. En Argentina, este recupero contempla a:

  • Mujeres nacidas a partir de 2000, menores de 26 años al momento de vacunarse.
  • Varones nacidos a partir de 2006, menores de 26 años al momento de vacunarse.

El esquema puede variar de acuerdo con la edad y determinadas condiciones de salud. Después de los 26 años, la indicación y el posible beneficio de la vacunación se evalúan de manera individual.

Qué ocurre si una persona adulta ya tuvo VPH

Tener o haber tenido VPH no significa necesariamente haber estado expuesto a todos los tipos que cubre la vacuna. Por eso, Burgos recomendó consultar con un profesional de la salud ante cada situación particular.

El especialista explicó que la vacuna previene nuevas infecciones, pero no elimina una infección existente ni cura una lesión. Por lo tanto, la indicación para una persona adulta que no recibió la vacuna o que ya tuvo VPH requiere una evaluación individual, considerando su edad y determinadas condiciones de salud.

La prevención, en estos casos, no se limita a la aplicación de la vacuna. Los controles destinados a detectar alteraciones en el cuello uterino también cumplen un papel fundamental.

PAP, test de VPH y colposcopía

La detección temprana permite identificar lesiones antes de que puedan convertirse en cáncer. Por eso, vacunación y controles funcionan como estrategias complementarias.

Burgos explicó que el PAP permite detectar alteraciones en las células del cuello uterino. En Argentina, se recomienda realizarlo a partir de los 25 años. El esquema indicado contempla:

  • Los dos primeros controles, con un año de diferencia.
  • Si los resultados son normales, el PAP se repite cada tres años.
  • A partir de los 30 años, donde está disponible, se recomienda el test de VPH como método de detección.
  • Si el resultado del test de VPH es negativo, se repite cada cinco años.

La colposcopía, en tanto, se indica cuando los resultados obtenidos requieren estudiar el cuello uterino con mayor detalle y eventualmente realizar una biopsia. El especialista subrayó que la colposcopía no es un estudio que todas las personas deban realizarse de rutina junto con el PAP y el test de VPH.

La detección temprana permite identificar y tratar lesiones antes de que se conviertan en cáncer. Por eso, incluso las personas vacunadas deben continuar con los controles indicados.

Un resultado positivo no significa tener cáncer

Uno de los mensajes centrales del especialista apunta a evitar la asociación automática entre una infección por VPH y el cáncer. "Si tengo VPH, tengo cáncer" es, según Burgos, uno de los mitos más frecuentes y es falso.

La infección es muy común y, en la mayoría de los casos, desaparece sin causar enfermedad. Por ese motivo, un resultado positivo requiere seguimiento médico adecuado, pero no equivale a un diagnóstico de cáncer. De acuerdo con el resultado, la edad y los antecedentes de cada persona, el equipo de salud puede indicar diferentes pasos:

  • Controles de seguimiento.
  • PAP.
  • Colposcopía.
  • Biopsia.

Muchas infecciones se resuelven espontáneamente. Si se detecta una lesión precancerosa, puede tratarse y controlarse. Lo fundamental, señaló Burgos, es mantener el seguimiento indicado.

El preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina

El uso correcto y constante del preservativo también cumple un papel preventivo. Sin embargo, no elimina completamente la posibilidad de transmisión del VPH, debido a que el virus puede afectar zonas de piel que el preservativo no cubre.

Por eso, el especialista recomendó combinar esta medida con los controles del cuello uterino, realizados de acuerdo con la edad y los resultados previos. La prevención requiere así de distintas herramientas que actúan de manera complementaria: vacunación, preservativo y controles médicos.

El mito sobre la vacuna y la fertilidad

Otro de los mitos que, según Burgos, genera preocupación especialmente entre las familias sostiene que "la vacuna contra el VPH causa esterilidad". El especialista fue contundente al señalar que la evidencia disponible no respalda una relación causal entre la vacuna y la infertilidad o la insuficiencia ovárica prematura.

Además, explicó que la Organización Mundial de la Salud revisó estudios epidemiológicos y de seguridad y llegó a esa conclusión.

La vacunación, en cambio, contribuye a proteger la salud futura al prevenir lesiones y reducir la necesidad de tratamientos asociados al cáncer de cuello uterino, tratamientos que pueden afectar la capacidad reproductiva.