El polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club volvió a ser testigo de una página dorada para el deporte nacional. En un escenario repleto de fanáticos que colmaron las gradas para alentar al máximo exponente local, Francisco Cerúndolo se consagró campeón del IEB+ Argentina Open 2026. Con una actuación sólida y estratégica, el actual número uno del país derrotó al argentino nacionalizado italiano Luciano Darderi con parciales de 6-4 y 6-2, logrando así su primer título en el certamen porteño y el cuarto de su carrera profesional a nivel ATP.
Esta victoria no fue una más para el mayor de los hermanos Cerúndolo. Significó, ante todo, una liberación emocional tras haber acarreado la "espina" de dos finales perdidas previamente en este mismo escenario: la de 2021 ante Diego Schwartzman y la más reciente en 2025 frente al brasileño Joao Fonseca. Con este resultado, "Fran" suma su tercer trofeo sobre polvo de ladrillo, consolidando su dominio en la superficie más tradicional del circuito sudamericano ante la mirada expectante de las máximas autoridades del tenis mundial.
La semana de Cerúndolo en Buenos Aires rozó la perfección técnica. El camino hacia el trofeo comenzó con un triunfo categórico frente al boliviano Hugo Dellién en sets corridos, un encuentro que dejó una estadística asombrosa dado que el primer set se resolvió en apenas 17 minutos de juego. Posteriormente, en la instancia de cuartos de final, el argentino dejó en el camino al checo Vit Kopriva para citarse en semifinales con su compatriota y amigo Tomás Etcheverry. En ese duelo de potencias nacionales, Cerúndolo impuso condiciones con un 6-3 y 7-5 que lo depositó directamente en la final.
El ambiente de la jornada definitiva estuvo a la altura de las máximas expectativas internacionales. En las tribunas, además del apoyo masivo del público y su círculo íntimo de familia y amigos, se destacaron figuras de renombre como Diego Schwartzman y Federico Coria, quienes acompañaron desde el llano a su colega. También se hicieron presentes el vicepresidente de la Asociación Argentina de Tenis, Mariano Zabaleta, el ex director técnico de River Plate, Martín Demichelis, y el reconocido streamer Bauleti, conformando un palco de celebridades que reflejó la importancia del evento para la cultura deportiva del país.
El desarrollo del encuentro final tuvo matices tácticos muy marcados que el campeón supo descifrar. En el primer set, Cerúndolo logró quebrar rápido el servicio de su oponente para ponerse 2-1 arriba, aunque el camino no fue sencillo debido a que se disputó en ese tramo uno de los games más largos y disputados de toda la final. En ese segmento, Francisco sufrió con la efectividad de sus primeros servicios y las doble faltas amenazaron con complicar su esquema; sin embargo, se mantuvo extremadamente fino en las devoluciones y aprovechó que, del otro lado de la red, los errores no forzados de Darderi se volvieron persistentes, lo que le permitió cerrar la manga por 6-4.
En el segundo set, la jerarquía de Cerúndolo terminó de quebrar la resistencia de su rival. Aunque Luciano Darderi logró un quiebre para ponerse 1-1 tras un inicio errático, la respuesta de Francisco fue inmediata y letal, recuperando la ventaja al romper el saque de su oponente en cero. El factor determinante en este parcial definitivo fue la notable mejoría en el saque del campeón, quien alcanzó un 70% de primeros servicios. Esta estadística, que había sido una falencia en el set inicial, fue el factor que potenció su juego agresivo y le permitió dominar la escena con absoluta tranquilidad.
Mientras Cerúndolo crecía, el malestar de Luciano Darderi —quien venía de un exigente cuadro tras eliminar a Tomás Barrios Vera, Pedro Martínez y Sebastián Báez— se hacía evidente. El jugador nacionalizado italiano exteriorizó su enojo en varios pasajes, tanto con el umpire —luego de que se le cobrara un foot fault y se le advirtiera por exceder el tiempo permitido para sacar— como consigo mismo. La impotencia por no llegar a las pelotas profundas del argentino y los fallos consecutivos en la red terminaron por desdibujar su estrategia. Pese a ello, la caballerosidad deportiva primó al final; tras el último quiebre que selló el partido, Darderi felicitó efusivamente al ganador y admitió en conferencia de prensa sentirse feliz por el triunfo de quien considera un gran amigo.
El cierre del partido fue pura emoción contenida. Al concretarse la victoria, Francisco se tiró al suelo, revoleó su raqueta y se liberó de la presión de toda la semana. Con el trofeo en mano, el campeón aprovechó la presencia inédita de Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, para lanzar una indirecta cargada de intención. En un tono bromista pero firme, Cerúndolo instó al dirigente a que el torneo no solo se mantenga en la gira sudamericana, sino que ascienda de categoría de 250 a ATP 500, asegurando que el nivel del evento es un lujo que merece ese reconocimiento jerárquico.