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Gran exhibición

La Flecha de Plata volvió a rugir en un emotivo homenaje a Juan Manuel Fangio

Franco Colapinto condujo la mítica máquina que consagró al "Chueco" y emocionó a más de 500 mil personas. El regreso de un Fórmula 1 a la capital tras catorce años marcó un hito en el automovilismo argentino.

26 Abril de 2026 15.09

La exhibición realizada en Buenos Aires tuvo uno de sus momentos más significativos cuando la legendaria "Flecha de Plata" volvió a rodar en homenaje a Juan Manuel Fangio, el máximo ídolo del automovilismo argentino. En el marco de la segunda salida del evento, Franco Colapinto, piloto de la escudería Alpine, se subió al vehículo que llevó al "Chueco" a consagrarse campeón del mundo de Fórmula 1 en 1954 y 1955, en una escena que combinó historia, emoción y un fuerte simbolismo.

El regreso de este ícono a las calles de la capital no fue un hecho aislado. Formó parte de una jornada que ya había comenzado con la participación de Colapinto a bordo de un Lotus E20 de 2012 con motor Renault V8, pero que alcanzó su punto más alto con la aparición de la réplica del Mercedes-Benz W196, conocida mundialmente como la Flecha de Plata. Este momento integró el legado de Fangio con el entusiasmo de una nueva generación de fanáticos.

Un instante único en Palermo

La previa a la salida de la Flecha de Plata estuvo marcada por la curiosidad y el asombro. Antes de subirse al vehículo, a Colapinto le mostraron el casco utilizado en la época de Fangio, lo que generó una reacción inmediata ante las diferencias tecnológicas y generacionales. Luego, recibió indicaciones sobre el funcionamiento del auto y los cambios que debía realizar.

En ese contexto, el piloto bromeó: "No sé qué voy a hacer", dejando entrever la distancia entre los monoplazas actuales y aquellos que marcaron una época. Sin embargo, esa incertidumbre inicial se transformó rápidamente en una actuación que conectó con el público.

Con una bandera argentina en mano, Colapinto salió a la pista montada en Palermo y generó una reacción inmediata entre las más de 500.000 personas presentes, que siguieron cada movimiento con atención. El motor del vehículo volvió a bramar con intensidad, evocando sus mejores épocas y reforzando el carácter histórico del momento.

Una réplica que revive la leyenda

El vehículo utilizado en la exhibición fue una réplica del Mercedes-Benz W196, realizada por el empresario argentino Carlos Di Forti. Este modelo reproduce el auto con el que Fangio alcanzó sus títulos mundiales en 1954 y 1955, incorporando algunas adaptaciones técnicas.

Entre sus características principales se destacan:

  • Diseño original del modelo histórico Mercedes-Benz W196
  • Capacidad para alcanzar velocidades de hasta 250 km/h
  • Motor Mercedes más moderno que el original
  • Exhibición permanente en el museo de Fangio

Durante la jornada, el monoplaza circuló a una velocidad controlada, en línea con el espíritu celebratorio del evento. Lejos de una competencia, la escena se construyó como un homenaje en movimiento, donde cada detalle buscó resaltar el legado del piloto argentino más importante de la historia.

Un hito para el automovilismo nacional

La participación de Colapinto en esta exhibición no solo tuvo un valor simbólico, sino que también marcó un hito concreto: fue el regreso de un auto de Fórmula 1 a la Ciudad de Buenos Aires después de catorce años. Este dato le otorga una dimensión especial a la jornada, que combinó pasado y presente en un mismo escenario.

El hecho de que un piloto argentino haya sido el protagonista de este momento refuerza el vínculo entre la historia del automovilismo nacional y su proyección actual. La conexión entre Fangio y Colapinto quedó plasmada en la pista, pero también en una historia previa que anticipaba este encuentro.

De admirador a protagonista

En noviembre de 2022, cuando aún competía en la Fórmula 3, Colapinto había visitado uno de los monumentos dedicados a Fangio y la Flecha de Plata en Puerto Madero, actualmente ubicado en el Paseo Fangio en el Parque 3 de Febrero. En aquel entonces, dejó un mensaje que reflejaba su admiración:

"Antes de volver a Europa fui a conocer la estatua de Fangio. Me queda por visitar la de Mónaco y Nurburgring (NdR: también existe otra en Monza, todas realizadas por Mercedes-Benz en Alemania) para poder decir que tuve la suerte de verlas todas! Qué increíble ver la historia que dejó y lo que representa para el automovilismo mundial el mejor piloto que tuvo nuestro país".

Menos de cuatro años después, ese joven piloto tuvo la oportunidad de subirse a la máquina que marcó la historia de su ídolo, frente a miles de fanáticos que lo acompañan en cada carrera de la Fórmula 1.