El mercado financiero latinoamericano ha cambiado radicalmente en los últimos 25 años. Antes era una región de alto riesgo y difícil acceso. Hoy es un destino de inversión más sofisticado y dinámico. Pocas personas han estado en primera fila, con un papel protagónico, en esta evolución como Adolfo del Cueto Aramburu, cofundador y CEO de Bulltick Capital Markets.
La historia de Bulltick, que celebra su 25 aniversario, refleja la evolución del mercado financiero de la región. La visión de Adolfo del Cueto le ha permitido no solo adaptarse a los cambios, sino también anticiparlos y liderarlos. Su trayectoria ofrece una perspectiva única sobre cómo ha cambiado el panorama financiero de América Latina y qué podemos aprender de este recorrido.
Desde la era pre-internet hasta la revolución digital, de las crisis de deuda al auge de las inversiones sostenibles, su visión ha sido constante, también un compromiso con un mercado más transparente, eficiente e integrado. Para él, América Latina es un ecosistema con talento, capacidad de innovación y una base demográfica que apunta a un crecimiento estructural de largo plazo.
La crisis de 2008 y el auge de la independencia (2006-2014)
La crisis financiera global de 2008 fue un parteaguas para el sector financiero mundial. América Latina no fue la excepción. La crisis expuso los riesgos de los conflictos de interés y la falta de transparencia en las grandes instituciones. Para Adolfo del Cueto, esta crisis confirmó una de sus convicciones: la necesidad de un modelo de asesoramiento enfocado en el cliente.
La visión de Del Cueto fue responder a una nueva demanda de confianza y transparencia que la crisis había revelado. En esos años, Bulltick consolidó una reputación basada en el alineamiento de intereses, la claridad en las estructuras de costos y una comunicación directa sobre riesgos y oportunidades. Sin duda, algo especialmente valorado tras el impacto de 2008.
La era digital y la personalización masiva (2015-2024)
La última década ha sido marcada por la revolución digital. La forma en que los clientes interactúan con sus finanzas cambió para siempre. El concepto de Adolfo del Cueto en esta nueva era ha sido adoptar la tecnología. No para deshumanizar el servicio, sino para potenciar la personalización.
Ha liderado la inversión en plataformas tecnológicas avanzadas. Estas permiten ofrecer un servicio más eficiente, transparente y, sobre todo, personalizado. Entendió que los clientes de alto patrimonio no quieren un servicio estándar. Buscan soluciones a la medida de sus complejas necesidades. Y la tecnología es la herramienta que permite ofrecer esta personalización a escala.
Además, Del Cueto ha promovido la educación financiera. Reconoce que en un mundo digital con acceso ilimitado a la información, es vital saber discernir y tomar decisiones sabias. Su visión es la de un cliente empoderado que usa la tecnología como una herramienta para colaborar de forma más efectiva.
En este contexto, las plataformas digitales, los reportes en tiempo real y los canales de comunicación remota permiten que el asesor esté más cerca del cliente que nunca. Incluso, cuando se encuentran en países distintos.
El futuro: proposito y compromiso
Del Cueto cree que el futuro del sector financiero en América Latina pertenece a las firmas con un propósito claro. Aquellas que van más allá de solo maximizar ganancias y que su enfoque es en el cliente y en las relaciones a largo plazo.
Para él, una cartera bien construida debe ser rentable y coherente con los valores del cliente y con las necesidades a largo plazo.
La trayectoria de 25 años de Adolfo del Cueto al frente de Bulltick es prueba de su capacidad para entender y liderar la evolución del mercado financiero latinoamericano. Su visión ha sido la de un innovador constante. Un defensor de la transparencia y el compromiso a largo plazo.
Su legado es el de mostrar que América Latina puede ser un protagonista responsable y competitivo en los mercados globales. Y que, con una combinación de visión de largo plazo, apertura al cambio y compromiso con el cliente, es posible acompañar —y a veces anticipar— las grandes transformaciones de un sector tan exigente como el financiero.