El panorama fiscal de las provincias argentinas se presenta sumamente desafiante durante el presente año. En este contexto de incertidumbre económica, Catamarca se posiciona entre los distritos más condicionados, enfrentando una compleja convergencia entre la caída de sus ingresos y el surgimiento de conflictos por las demandas de recomposición de haberes. La reducción en los envíos por coparticipación federal y la marcada desaceleración de la recaudación nacional impactan de manera directa en la estructura financiera de la provincia, limitando el margen de maniobra en un escenario donde el gasto corriente, concentrado fundamentalmente en salarios, representa la mayor parte de la erogación pública.
El impacto de la contracción federal
Los datos estadísticos oficiales revelan una realidad preocupante para las arcas provinciales. En febrero, la coparticipación federal alcanzó los $5,44 billones, cifra que, al ser ajustada, implica una contracción real interanual del 7,5% en los recursos destinados a las provincias. Si se analiza la variación respecto a enero, el escenario se agrava con un retroceso adicional del 9,5%. Esta caída en los flujos de dinero hacia los distritos ocurre en un marco de debilidad en la recaudación nacional, donde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), a través de su economista Nadin Argañaraz, advirtió que durante el primer bimestre la recaudación experimentó una caída real de $3,3 billones en comparación con el mismo período del año anterior.
El desglose técnico de esta caída en la recaudación nacional pone de manifiesto la magnitud de la problemática:
- IVA: Es el impuesto que mayor retroceso evidenció, con una caída de $1,68 billones, explicada por la restitución de certificados de exclusión de percepciones del IVA aduanero y el impacto del adelantamiento de importaciones del segundo semestre de 2025.
- Retenciones a las exportaciones: Registraron una baja de $587.000 millones.
- Aportes y contribuciones a la seguridad social: Cayeron $455.000 millones.
- Impuesto a los combustibles: Fue la única variable positiva, con un incremento de $71.000 millones.
Un resultado fiscal bajo presión
El deterioro de la salud financiera de Catamarca no es un hecho aislado, sino la continuidad de un desempeño débil iniciado en 2025. De acuerdo con los relevamientos de la consultora Politikon Chaco, la provincia cerró el ejercicio 2025 con un resultado primario negativo del 0,6% y un resultado financiero de -0,8% sobre sus ingresos totales. Aunque estos guarismos implican una mejora respecto a la situación observada en 2024, confirman las limitaciones existentes para el presente período.
Alejandro Pegoraro, director de la consultora, señaló que durante la primera mitad del año pasado varias provincias lograron sostener un equilibrio fiscal mediante una fuerte contención del gasto. Sin embargo, dicha dinámica se alteró en el segundo semestre, momento en que los ingresos comenzaron a desacelerarse mientras el gasto iniciaba un camino ascendente. El espectro nacional muestra realidades dispares: mientras provincias como Neuquén, San Juan y Tucumán lograron mantener el superávit —aunque con un deterioro evidente respecto a años previos—, distritos como la Ciudad de Buenos Aires cerraron con déficits primarios del 1,3% y financieros del 2%. En el extremo opuesto, Santa Cruz exhibió un deterioro crítico con déficits del 12,9% y 11,5% respectivamente.
El desafío de la gestión del gasto
El economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, ha subrayado que el esquema fiscal provincial posee particularidades que impiden implementar ajustes con la velocidad necesaria. A diferencia del Estado nacional, en las provincias el gasto está mayoritariamente compuesto por salarios destinados a sectores sensibles como educación, seguridad y salud.
Esta configuración genera una tensión ineludible. En la actualidad, Catamarca se encuentra entre las jurisdicciones con mayores conflictos en las negociaciones salariales, especialmente en el sector docente, situación que comparte con provincias como Entre Ríos, Córdoba y Jujuy. Ante la merma de las transferencias, los especialistas coinciden en que los gobiernos provinciales se verán, probablemente, forzados a aplicar políticas de contención del gasto. Sin embargo, estas medidas suelen recaer sobre las partidas de inversión pública, dado que son las que poseen mayor flexibilidad frente a la rigidez de los gastos corrientes. Así, el año se encamina hacia una etapa donde la prudencia fiscal y la atención de las demandas de mejora salarial se perfilan como los dos ejes de un conflicto que no encuentra una resolución sencilla.