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El campo celebró la baja de retenciones, aunque insistió con las "retenciones cero"

Las principales entidades agropecuarias y exportadoras respaldaron la reducción de derechos de exportación para trigo y cebada y valoraron el esquema gradual previsto para la soja. Sin embargo, reclamaron mayor previsibilidad y reiteraron el pedido histórico de eliminar completamente el impuesto.

Javier Milei y Ricardo Marra
Javier Milei y Ricardo Marra

22 Mayo de 2026 07.49

El anuncio realizado por el presidente Javier Milei sobre una nueva reducción de retenciones para el trigo y la cebada generó una reacción favorable dentro del sector agropecuario y exportador, que interpretó la medida como una señal positiva para la producción, la inversión y la recuperación de competitividad del campo argentino.

La decisión fue comunicada durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde Milei confirmó que desde junio de 2026 las retenciones al trigo y la cebada descenderán del 7,5% al 5,5%. Además, el mandatario adelantó que, si las condiciones fiscales lo permiten, a partir de enero de 2027 comenzará un esquema de reducción gradual para las retenciones a la soja, con bajas mensuales de entre 0,25% y 0,5% hasta 2028.

El anuncio fue interpretado por buena parte del sector agroindustrial como un gesto de respaldo hacia la producción primaria y las exportaciones, aunque también aparecieron advertencias sobre la necesidad de otorgar mayor previsibilidad y avanzar hacia un esquema definitivo de eliminación de derechos de exportación.

La reacción de la Bolsa de Cereales 

Uno de los primeros dirigentes en respaldar públicamente la medida fue el presidente de la Bolsa de Cereales, Ricardo Marra, quien sostuvo que "todo lo que sea baja de retenciones va en el camino correcto". Marra destacó especialmente el posible efecto positivo sobre la producción de trigo, en un contexto donde la entidad había proyectado una reducción del 20% en la superficie sembrada respecto de la campaña récord anterior.

"Con un 20% menos igualmente estimábamos la tercera cosecha más grande de la historia, porque venimos de un año histórico. Pero esta decisión, por supuesto, puede estimular una mayor producción de trigo", afirmó.

La expectativa dentro del sector cerealero se concentra principalmente en la posibilidad de mejorar la rentabilidad de los productores y revertir parte de la caída prevista en el área sembrada, especialmente en regiones donde los márgenes económicos se encuentran ajustados por el incremento de costos.

Las entidades rurales hablaron de una "señal positiva"

Desde Confederaciones Rurales Argentinas, su presidente Carlos Castagnani consideró que el anuncio representa "el inicio de lo que el sector viene pregonando desde hace años". El dirigente volvió a cuestionar el esquema de retenciones y aseguró que se trata de "un impuesto injusto" que perjudicó tanto al agro como a la economía nacional.

"Más allá del número concreto, el mensaje es importante. El Gobierno sabe el daño que hicieron las retenciones y esto puede impulsar la superficie sembrada", sostuvo Castagnani. En una línea similar se expresó la Sociedad Rural Argentina, que calificó la medida como "una señal positiva" y remarcó que la reducción de derechos de exportación permite recuperar competitividad, incentivar inversiones y fortalecer el desarrollo del interior productivo.

Sin embargo, la entidad insistió en que el objetivo final debe ser alcanzar un esquema de "retenciones cero", al considerar que los derechos de exportación continúan siendo un "impuesto distorsivo" que limita el potencial productivo del país.

La mirada de la industria exportadora 

El respaldo a la medida también llegó desde el sector exportador. El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, calificó el anuncio como "muy positivo" y destacó particularmente el impacto que tendrá sobre la relación entre costos y precios de siembra para trigo y cebada.

Según explicó, la reducción impositiva podría incentivar una expansión de la superficie sembrada y mejorar la competitividad exportadora de ambos cultivos. No obstante, Idígoras expresó reparos respecto del esquema gradual previsto para la soja. A su entender, una reducción mensual de entre 0,25% y 0,5% podría generar "ruido" en el flujo habitual de comercialización y en las decisiones de venta de los productores.

"Sería mejor hacer una baja única, del máximo esfuerzo posible, y luego evaluar si hay margen para continuar reduciendo", planteó el dirigente. Además, recordó que la continuidad del programa dependerá directamente de la evolución de la recaudación fiscal y del comportamiento de los ingresos derivados de los derechos de exportación.

Los números detrás del impacto económico

El economista David Miazzo analizó el efecto concreto que tendrá la medida sobre el trigo y sostuvo que la reducción de retenciones implicará una mejora de 6,25 dólares por tonelada en el poder de pago del exportador, tomando como referencia un valor FOB de 250 dólares por tonelada.

Miazzo señaló además que, sumada a la mejora internacional de precios respecto del año pasado, la decisión prácticamente compensaría el aumento registrado en costos clave para la producción agropecuaria. Entre los principales insumos afectados por las subas mencionó urea y gasoil. El economista también estimó que el impacto fiscal de la reducción para lo que resta de la actual campaña rondaría los 20 millones de dólares.

Respecto del esquema previsto para la soja, consideró que tendrá un impacto limitado sobre la comercialización inmediata de la cosecha actual, aunque sí podría influir en las decisiones productivas futuras.

"Para esta campaña no va a generar mucho impacto en el ritmo de comercialización, porque pocos productores van a esperar varios meses para obtener apenas medio punto más. Pero para la próxima campaña sí puede influir", analizó.