El desemplo alcanzó el 10,2% en el primer trimestre de este año, según datos oficiales difundidos este jueves por el Indec. La falta de trabajo afectó a 2,16 millones de argentinos. El dato de desempleo representa una baja de 0,8 puntos porcentuales en relación al último dato de 2020 y un recorte de 0,2 puntos con respecto al mismo período del año pasado. Desde la irrupción de la pandemia, el trimestre con la cifra más alta de desempleo fue el comprendido por abril, mayo y junio de 2020. En aquel momento, con las restricciones sanitarias más fuertes de la segunda ola, la cifra llegó a 13,1%. Posteriormente bajó a 11,7% y 11% en el tercer y cuarto trimentres de 2020.
En los primeros tres meses de este año aumentó la tasa de actividad, que mide a la población económicamente activa (PEA) sobre el total de la población. Esta relación llegó a 46,3% y creció con respecto al 45% que había marcado en el trimestre inmediatamente anterior.
En cambio, al comparar la tasa de actividad con la registrada entre enero y marzo de 2020, cuando marcó 47,1%, se ve un retroceso. Esa baja no es otra cosa que el efecto desaliento que opera sobre personas que no tienen trabajo pero ya no lo buscan. Como resultado, baja la tasa de actividad y, con ella, la de desempleo porque no se cuentan entre los desocupados a aquellos que no intentar conseguir trabajo.
Trabajar y buscar trabajo
Por su parte, la tasa de empleo, que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, se ubicó en 41,6%. Al interior de la población ocupada, hay un 71,8% de asalariados; un 24,4% de trabajadores por cuenta propia; un 3,1% de patrones; y solo un 0,7% corresponde a trabajadores familiares sin remuneración.
Otro dato relevante que surge del informe del Indec es que muchos trabajadores quisieran sumar más trabajos para complementar sus ingresos. La cuarta parte de la población que tiene trabajo se identificó como subocupada (que trabaja menos de 35 horas semanales y está dispuesta a trabajar más horas), demandante de otro empleo o no demandante pero disponible (es decir, que estaría dispuesto a tomar otro trabajo aunque no lo está buscando).
La tasa de subocupación alcanzó el 11,9% de la PEA, mientras que los ocupados demandantes y los ocupados no demandantes disponibles totalizaron 10,3% de la PEA. Consecuentemente, la presión sobre el mercado laboral, compuesta por el universo de desocupados, subocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles, alcanzó el 32,4% de la PEA en el primer trimestre del año.
A quiénes afecta la desocupación
El informe del Indec habla de una tasa de desempleo de 10,2% para el primer trimestre y calcula que afecta a 1,3 millones de personas. Sin embargo, esa medición solamente hace referencia a los 31 conglomerados urbanos que mide el organismo conducido por Marco Lavagna.
Al expandir esa cifra al total de la población económicamente activa, se obtiene que la falta de trabajo afecta a 2,16 millones de argentinos. Ese dato es algo mejor que los 2,25 millones de personas desempleadas que había a fines de 2020 y prácticamente igual a los 2,2 millones de desocupados que había en el primer trimestre de 2020.
Según los datos del Indec, la desocupación afecta más a las mujeres (12,3%) que a los varones (8,5%). Además, el desempleo fue menor en los lugares con menos de 500.000 habitantes, donde alcanzó el 6,8% de la población económicamente activa en lugar del 10,8% que marcó en los lugares donde residen más cantidad de personas.
Entre las regiones, además, el Gran Buenos Aires presentó la mayor tasa de desempleo, con 11%, mientras que en el noreste se vio el menor nivel (6,1%). En cuanto al tiempo de búsqueda del empleo, el reporte señala que más de la mitad de la población desocupada (56,5%) lleva 6 meses o más sin trabajo y aproximadamente un tercio (30,9%) llevaba menos de 3 meses en el proceso de búsqueda de empleo.