El Gobierno nacional celebró la baja del riesgo país y la suba de los bonos soberanos, aunque descartó volver al mercado internacional de deuda en el corto plazo. Desde el Ejecutivo aseguraron que no está previsto realizar nuevas emisiones externas en el futuro inmediato y remarcaron que el objetivo es administrar los vencimientos mediante "herramientas propias".
En la Casa Rosada tomaron como referencia declaraciones previas del ministro de Economía, Luis Caputo, quien antes del pago de los vencimientos de enero sostuvo que "el objetivo es ir eliminando la dependencia que tiene el país con Wall Street". En ese sentido, destacaron la compra de divisas por parte del Banco Central, que ya acumuló más de US$1000 millones durante enero.
En el Gobierno reconocen que la compresión del riesgo país —que volvió a ubicarse por debajo de los 500 puntos básicos— no responde únicamente a factores domésticos. Consideran que el descenso estuvo acompañado por un contexto internacional más favorable para los mercados emergentes, con un dólar en proceso de depreciación y un mayor flujo hacia activos de riesgo.
Pese al clima de optimismo, el oficialismo insistió en que no recurrirá a nueva deuda externa salvo que exista una "urgencia" para afrontar vencimientos. En esa línea, mantiene como prioridad la reducción del stock de deuda y la ampliación del margen de maniobra del programa fiscal y monetario.
Como antecedente inmediato, el Ejecutivo recordó que en enero de 2026 enfrentó vencimientos por más de US$4200 millones y logró cubrirlos sin acudir a una colocación soberana. En ese marco, el Banco Central cerró un acuerdo de tipo repo con bancos privados internacionales por US$3000 millones, a 372 días y con una tasa equivalente a la SOFR más 400 puntos básicos.
En paralelo, el Gobierno busca consolidar el esquema de acumulación de reservas durante el año. En enero, el BCRA encadenó varias ruedas con saldo comprador y superó los US$1000 millones en adquisiciones, en el marco de la fase de remonetización de la economía. En Nación vinculan este proceso con la baja del riesgo país y destacan la respuesta positiva de los mercados.
No obstante, en la Casa Rosada mantienen cautela respecto de la estrategia para afrontar los vencimientos en moneda extranjera previstos para 2026. En febrero, el país deberá cumplir con un pago cercano a los US$830 millones al Fondo Monetario Internacional y espera avanzar con la segunda revisión del acuerdo, de la que depende un desembolso próximo a los US$1000 millones.
Desde Balcarce 50 aseguraron que la negociación con el organismo está en marcha y confían en que los fondos sean habilitados "sin mayores trabas". Además, descartaron por el momento una visita a la Argentina del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, y reiteraron que la estrategia oficial apunta a capitalizar de manera progresiva el mercado local.