Después de tres períodos consecutivos de descenso, la pobreza volvió a aumentar en la Argentina durante el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3% de las personas. El cambio de tendencia fue analizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que identificó una combinación de factores económicos que redujo la capacidad de los hogares para afrontar sus consumos básicos.
El análisis ubica entre los principales factores el mayor peso que adquirieron las tarifas, los servicios y los alquileres dentro de los presupuestos familiares. Se trata de gastos difíciles de sustituir que, según la UCA, aumentaron con mayor intensidad que otros precios y que numerosos ingresos familiares.
El resultado fue una reducción del dinero disponible para afrontar otros gastos esenciales, entre ellos los alimentos y otras necesidades de los hogares. "Son gastos difíciles de sustituir y crecieron con mayor intensidad que otros precios y que numerosos ingresos familiares", sostuvo la UCA en un informe citado por la Agencia NA.
Los ingresos crecieron menos que las canastas básicas
Los datos difundidos por el INDEC muestran con claridad la diferencia entre la evolución de los ingresos y el incremento de los costos asociados a las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia.
Durante el primer semestre de 2026, el ingreso per cápita familiar promedio aumentó 11,5%. Sin embargo, durante el mismo período, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 21,4%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) avanzó 19,6%.
La diferencia entre ambas evoluciones significó una pérdida de poder de compra para los hogares. Mientras los ingresos familiares registraron un incremento de 11,5%, los valores de referencia para cubrir las necesidades alimentarias y el conjunto de bienes y servicios considerados en la medición de pobreza aumentaron considerablemente más. Los principales datos señalados son:
- Ingreso per cápita familiar promedio: +11,5%.
- Canasta Básica Alimentaria: +21,4%.
- Canasta Básica Total: +19,6%.
- Pobreza durante el primer semestre de 2026: 32,3%.
La UCA interpreta esta brecha como parte del proceso que llevó a que la pobreza volviera a crecer después de varios períodos en los que había mostrado una tendencia descendente.
La recuperación salarial perdió fuerza
Otro de los elementos señalados por la UCA está relacionado con la evolución de los ingresos laborales. La recuperación real de los salarios había acompañado la reducción de la pobreza durante 2024 y parte de 2025, pero comenzó a perder impulso hacia finales del año pasado.
Durante los primeros seis meses de 2026, los salarios registrados volvieron a mostrar retrocesos reales frente al semestre anterior, en un contexto caracterizado por una mayor fragilidad del mercado laboral.
El análisis no se limita a observar la cantidad de empleos existentes. La UCA advierte que también resulta determinante analizar las características de esos puestos de trabajo. "El problema no es solamente cuántos puestos de trabajo se generan, sino su productividad, estabilidad y remuneración", indicó el informe.
La observación apunta a la combinación entre el nivel de actividad, la calidad del empleo y los ingresos que generan los trabajadores. En ese escenario, el informe advierte sobre la destrucción de puestos registrados y una mayor presencia de ocupaciones informales y precarias. De acuerdo con el análisis, la caída de la actividad también tuvo impacto sobre el empleo, profundizando las dificultades de los hogares para sostener el ritmo de recuperación de sus ingresos.
El cambio en los precios también modificó el escenario
La evolución de los precios constituye otro de los factores señalados por la UCA para explicar el cambio de tendencia. Durante 2024 y buena parte de 2025, los alimentos y otros componentes de las canastas básicas habían registrado aumentos inferiores al nivel general de precios. Esa relación había contribuido al proceso de reducción de la pobreza.
Sin embargo, según el informe, desde fines del año pasado esa relación comenzó a revertirse. El cambio significó que los componentes de las canastas básicas comenzaron a avanzar a un ritmo que redujo el margen disponible para los hogares. En combinación con ingresos que perdieron fuerza, el incremento de los costos básicos contribuyó al deterioro observado durante el primer semestre de 2026.
La evolución de los ingresos y de las canastas aparece así como uno de los elementos centrales para comprender por qué el indicador de pobreza volvió a aumentar después de tres períodos consecutivos de descenso.
Las prestaciones sociales
Las transferencias sociales continuaron cumpliendo un papel relevante para los hogares de menores ingresos. Sin embargo, la UCA señaló que su capacidad de compra también se redujo frente al aumento del costo de vida.
El informe destaca que la Asignación Universal por Hijo (AUH), las jubilaciones y otras prestaciones siguen siendo centrales para los hogares de menores ingresos. No obstante, esas transferencias perdieron fuerza en términos reales frente a la evolución de los precios. El análisis incorpora además la situación de la Prestación Alimentar, cuya cobertura real frente al valor de las canastas también se redujo.
Según la UCA, esa pérdida de capacidad de compra limitó la posibilidad de que la prestación continuara contribuyendo a reducir la indigencia con la misma intensidad.
La indigencia
El deterioro no quedó circunscripto al indicador de pobreza. La indigencia también aumentó durante el período analizado. El indicador pasó de 6,3% durante el segundo semestre de 2025 a 7,5% durante la primera mitad de 2026.
Para la UCA, la pérdida de cobertura real de la Prestación Alimentar frente al valor de las canastas fue uno de los factores que limitaron su capacidad para seguir reduciendo la indigencia. La evolución adquiere particular importancia porque la indigencia refleja una situación en la que los ingresos de los hogares no alcanzan para cubrir las necesidades alimentarias básicas contempladas en la Canasta Básica Alimentaria.
La evolución trimestral mostró el cambio de tendencia
El comportamiento de la pobreza durante los distintos trimestres permite observar con mayor precisión cuándo comenzó a revertirse la tendencia descendente.
El indicador había alcanzado 26,9% durante el tercer trimestre de 2025, pero posteriormente comenzó a aumentar. En el cuarto trimestre de ese año llegó a 29,9%. La tendencia continuó durante 2026. En el primer trimestre, la pobreza alcanzó el 30%, mientras que entre abril y junio trepó hasta el 34,6%.
La evolución trimestral fue la siguiente:
- Tercer trimestre de 2025: 26,9%.
- Cuarto trimestre de 2025: 29,9%.
- Primer trimestre de 2026: 30%.
- Abril-junio de 2026: 34,6%.
El recorrido muestra un incremento progresivo desde el mínimo de 26,9% registrado en el tercer trimestre de 2025 hasta el 34,6% correspondiente al período abril-junio de 2026.