A los 62 años, Eduardo Feinmann fue papá por primera vez

03 Octubre de 2021 00.59

El periodista de 62 años y su pareja, la abogada Lucía Auat, fueron padres de Esmeralda, que nació este sábado al mediodía en el Sanatorio Otamendi. Fiel a su estilo reservado, el periodista de Radio Rivadavia mantuvo en el más profundo hermetismo la noticia, que fue confirmada desde su entorno a Teleshow.

Se trata de la primera hija de Eduardo, que desde el 2017 está en pareja con Lucía, una abogada oriunda de Santiago del Estero. Esmeralda nació al mediodía según estaba programado, y tanto ella como la madre se encuentran en perfecto estado. Los flamantes padres siempre cultivaron el bajo perfil y viven su amor en el ámbito privado, y este caso no fue la excepción. De hecho, la noticia del embarazo se filtró por una casualidad: cuando el ex presidente Mauricio Macri lo felicitó luego de una entrevista radial.

La relación cobró, apenas, un poco de visibilidad durante los días en los que el periodista estuvo internado por coronavirus, en agosto del año pasado y fueron fotografiados a la salida de la clínica. Siempre desde el bajo perfil, la mujer, que también contrajo la enfermedad, estuvo a su lado durante la convalecencia. Pequeños momentos de la vida en los que el amor decide ponernos a prueba. Y vaya si en este caso fue superada.

Las redes sociales, para él son una herramienta de trabajo, mientras que ella tiene una cuenta privada en Instagram. A diferencias de otras personalidades, que suelen publicar en sus redes sociales este tipo de eventos únicos, Eduardo mantuvo su reserva hasta este momento. A nadie sorprendió esta conducta y, nadie se sorprenderá si se mantiene con el correr de los días. Sin embargo, una vez que la noticia empezó a trascender, sus seguidores aprovecharon sus últimas publicaciones para hacerle llegar las felicitaciones por su paternidad.

Pero allí no terminó la historia de los agasajos y las bienvenidas. Con el correr de los minutos el nombre de “Esmeralda” fue tendencia en las redes sociales, algo que solo puede explicarse desde un lugar: el cariño de la gente por un periodista al que no solo aprendió a escucharlo y a seguirlo, sino también aprendió a quererlo. Con sus coincidencias y sus divergencias, pero desde la admiración y el respeto como base sólida de la relación. Y esas magnitudes, a veces intangibles, muchas otras inesperadas, brotaron en las redes con el nombre de su hija.

Con esta comunión de alegría y felicitaciones, de amigos, colegas y desconocidos, empieza una nueva vida para Eduardo, Lucía y Esmeralda. Un tiempo de aprendizaje y enseñanza mutuo y constante.