La tensión en Medio Oriente volvió a escalar tras las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió que podría atacar el sistema energético de Irán si no se garantiza la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
"Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz dentro de 48 horas, Estados Unidos atacará y destruirá sus plantas de energía", expresó el mandatario en su red social, en un mensaje que elevó la alerta en toda la región.
La respuesta desde Teherán no se hizo esperar. El titular del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, amenazó con destruir "irreversiblemente" infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización en el Golfo, en caso de una ofensiva estadounidense.
El conflicto, que ya transita su cuarta semana, ingresa así en una fase más crítica, con ataques a instalaciones petroleras y gasíferas que afectan tanto a Irán como a países del Golfo, con impacto directo en el comercio mundial.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural del planeta. Actualmente, el paso funciona con fuertes restricciones y apenas un 5% del tráfico habitual, bajo permisos especiales.
Analistas internacionales advierten que una escalada podría tener consecuencias globales. "Si Estados Unidos cumple sus amenazas, supondrá una peligrosa escalada", señaló Abdullah Al-Arian, académico de la Universidad de Georgetown en Qatar.
En esa línea, el especialista Mehran Kamrava sostuvo que Irán busca presionar elevando los precios del petróleo y forzando a Estados Unidos a entrar en un escenario de mayor tensión regional.
Desde el plano militar, el portavoz iraní Ebrahim Zolfagari advirtió que Teherán podría cerrar completamente el estrecho de Ormuz y atacar infraestructuras energéticas en Israel, empresas con participación estadounidense y centrales en países aliados de Washington.
La escalada también pone en riesgo a Israel, cuyos sistemas energéticos —incluidas refinerías, plataformas de gas y plantas de desalinización— están altamente interconectados, lo que aumenta su vulnerabilidad ante ataques.
Especialistas advierten que un impacto en alguno de estos puntos podría generar efectos en cadena sobre servicios esenciales como energía, agua y refrigeración.
El escenario preocupa a nivel global por su impacto en los precios internacionales del petróleo y la energía, variables que inciden directamente en economías como la argentina. En provincias como Catamarca, donde los costos energéticos tienen fuerte incidencia en el costo de vida, una suba internacional podría profundizar las tensiones económicas.