Serguéi Savélyev se fue de Rusia esta semana porque temía que lo mataran. A principios de octubre se publicaron numerosos videos de torturas y violaciones cometidas en una prisión del óblast de Sarátov (en la región del Volga). Las autoridades expulsaron a varios altos cargos del servicio de prisiones, pero ahora también pretenden castigar a la persona que filtró los videos. Ayer sábado el Ministerio del Interior colocó a Savélyev en la lista de personas buscadas por la policía.
La ficha de Savélyev, de nacionalidad bielorrusa y 31 años, apareció en la página web del ministerio. Aunque se indica que es sospechoso de un delito recogido en el Código Penal, no se especifica el motivo concreto por el que se le busca.
La organización de derechos humanos Gulagu.net publicó a principios de mes varios videos que, según su fundador, Vladímir Osechkin, se habían filmado en el hospital de tuberculosos número 1 de los Servicios Penitenciarios de Sarátov. En ellos se podían ver descarnadas torturas y violaciones de presos.
Las atrocidades las cometían otros internos, obligados por la administración del penal y bajo supervisión de varios funcionarios de la cárcel para obtener confesiones bajo coacción.
Gulagu.net recibió más de mil archivos, que incluyen videos de violaciones y torturas cometidas entre el 2018 y el 2020, también en prisiones de las regiones de Irkutsk (Siberia) y Vladímir (Rusia europea). Las grabaciones demuestran que la tortura es una práctica habitual en el sistema carcelario de esas regiones, asegura Osehckin. El activista creó la oenegé en el 2011 para denunciar las torturas y la corrupción en el sistema penitenciario ruso. Más tarde dejó Rusia, en el 2015, y se exilió en Francia. El pasado mes de julio, las autoridades rusas bloquearon su web.
Antes, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, había admitido que el presidente ruso tiene conocimiento de los videos.
El filtrador Savélyev explicó toda su odisea esta semana en una entrevista en la BBC. Condenado a nueve años de prisión por tráfico de drogas en el 2013, terminó cumpliendo su pena en la prisión de Sarátov. Durante dos años le encargaron el mantenimiento de los ordenadores de la cárcel. En un momento dado se topó con los videos de las torturas. “Simplemente, guardé y copié aquellos que se supone que había que borrar”, comentó.
Después de siete años y medio de cárcel, Savélyev logró la libertad el pasado febrero. Solo entonces decidió entregar esa documentación a Gulagu.net.
Debido al impacto de los videos, Savélyev estaba seguro de que “no le dejarían irse” de Rusia. Alguien comenzó a llamarle constantemente por teléfono, “proponiendo cooperación”. Temía que de un momento a otro fuese detenido, así que viajó de Novosibirsk a Moscú con intención de salir del país. Una vez en el aeropuerto de Domodédovo, sin embargo, decidió no huir en avión. Viajó a Bielorrusia en un minibús. De allí voló a Estambul, luego a Túnez y, finalmente, a Francia, donde ha pedido asilo político.