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Un laboratorio probó una inyección que protegería a los celíacos del gluten: qué resultados obtuvo

El anticuerpo ANB033 mostró resultados prometedores en un estudio con 32 adultos, al reducir el daño intestinal y los síntomas tras la exposición al gluten. Sin embargo, los especialistas advierten que las pruebas son preliminares y que todavía se necesita más investigación antes de pensar en su aplicación clínica.

23 Octubre de 2026 08.13

Una miga olvidada en la tostadora, una cuchara que pasa de una salsa convencional a un plato de fideos sin TACC o una mínima contaminación durante la preparación de una comida pueden convertirse en un problema para quienes conviven con la celiaquía. Esos descuidos, que en otras circunstancias podrían parecer insignificantes, pueden desencadenar días de dolor abdominal, hinchazón y cansancio en las personas que deben mantener una alimentación estrictamente libre de gluten.

En ese contexto, cada avance científico relacionado con posibles tratamientos genera expectativas entre los pacientes. Durante los últimos días, comenzó a circular en redes sociales información sobre una inyección experimental que podría reducir el impacto del gluten sobre el intestino de las personas celíacas. La noticia tiene un fundamento concreto: un anticuerpo mostró resultados alentadores en un ensayo clínico realizado en seres humanos. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es temprano para hablar de un tratamiento disponible.

La investigación representa un paso relevante porque no se realizó en animales, sino en personas con diagnóstico confirmado de celiaquía. Aun así, el estudio fue pequeño, tuvo una duración limitada y sus resultados todavía deben avanzar por nuevas etapas de evaluación. Por lo tanto, aunque los primeros datos despiertan interés, el posible tratamiento permanece lejos de su incorporación a la práctica médica habitual.

ANB033, el anticuerpo que busca reducir la respuesta inflamatoria

El fármaco experimental se denomina ANB033 y consiste en un anticuerpo monoclonal que se administra mediante una inyección subcutánea. Su desarrollo está a cargo de First Tracks Biotherapeutics, una empresa biotecnológica de Estados Unidos.

El anticuerpo actúa sobre una estructura identificada como CD122, que comparten dos mensajeros del sistema inmunitario: las interleucinas 15 y 2. En la celiaquía, este circuito participa en la activación de una respuesta inflamatoria que puede terminar dañando las vellosidades intestinales.

Estas estructuras son pequeños pliegues microscópicos de la mucosa intestinal cuya función es absorber los nutrientes. Cuando resultan lesionadas, se compromete la capacidad del intestino para cumplir adecuadamente esa tarea. La investigación busca intervenir sobre los mecanismos que desencadenan ese daño y reducir las consecuencias de la exposición al gluten.

El gastroenterólogo argentino Fabio Nachman (M.N. 96.066), jefe del Servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro y expresidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, explicó el alcance de la investigación y destacó la necesidad de mantener una perspectiva prudente.

"Se está probando, es un anticuerpo que va dirigido contra la IL-15 (interleucina 15) y los resultados están buenos, pero recién son los primeros pasos", resumió el especialista. Su valoración refleja el momento en que se encuentra el desarrollo: los resultados iniciales son alentadores, pero todavía no permiten establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia y la seguridad del medicamento a largo plazo.

Cómo se realizó el ensayo clínico con 32 adultos

El estudio correspondió a una fase 1b y reunió a 32 adultos con diagnóstico confirmado de celiaquía. Los participantes fueron distribuidos en dos grupos para comparar los resultados de quienes recibieron el anticuerpo con los de quienes recibieron un placebo.

El esquema de administración contempló tres aplicaciones, realizadas en las semanas 0, 2 y 4. De los participantes, 17 recibieron ANB033, mientras que los otros 15 integraron el grupo de control. Posteriormente, durante un período de 14 días, todos los participantes consumieron diariamente seis gramos de gluten, distribuidos en dos galletitas. Esa cantidad equivale aproximadamente a la contenida en un par de rebanadas de pan.

La exposición controlada al gluten permitió observar cómo respondía el organismo de cada grupo y comparar las consecuencias sobre la mucosa intestinal. Al finalizar el período de seguimiento previsto en el ensayo, los investigadores realizaron una biopsia para medir el daño producido en el intestino.

El procedimiento permitió evaluar tanto los cambios en las vellosidades intestinales como la aparición de síntomas y la necesidad de recurrir a medicamentos para aliviar el malestar digestivo.

Los resultados: menor daño intestinal y menos síntomas

De acuerdo con los datos difundidos por la compañía el 12 de octubre, las diferencias entre los dos grupos fueron estadísticamente significativas en varios aspectos evaluados. Uno de los hallazgos más destacados estuvo relacionado con el estado de las vellosidades intestinales. Entre quienes recibieron el anticuerpo, estas estructuras casi no se achataron, mientras que en el grupo que recibió placebo sí se observó daño.

La diferencia también apareció en la evolución de los síntomas. Los participantes tratados con ANB033 no mostraron el aumento de manifestaciones clínicas que sí se registró entre quienes recibieron el placebo.

Otro dato relevante fue la necesidad de utilizar medicación para controlar las molestias digestivas. En el grupo placebo, casi la mitad de los participantes necesitó medicamentos para aliviar el malestar, mientras que entre quienes recibieron el anticuerpo la proporción fue considerablemente menor. Los principales resultados informados fueron los siguientes:

Vellosidades intestinales: en el grupo tratado con ANB033 casi no se observó el achatamiento registrado entre los participantes que recibieron placebo.

Síntomas: quienes recibieron el anticuerpo no mostraron el aumento de síntomas que apareció en el grupo de control.

Necesidad de medicación: el 47% de los participantes del grupo placebo necesitó medicamentos para aliviar el malestar digestivo, frente al 6% de quienes recibieron el fármaco experimental.

Seguridad inicial: no se registraron efectos adversos graves. La manifestación más frecuente fue el enrojecimiento en la zona de la inyección.

La combinación de estos resultados llamó la atención de los investigadores porque el ensayo encontró señales favorables tanto en los síntomas como en el estado de la mucosa intestinal.

Benjamin Lebwohl, médico estadounidense y director de Investigación Clínica del Centro de Enfermedad Celíaca de la Universidad de Columbia, destacó la importancia de ese hallazgo.

«Es notable ver, por primera vez, la prevención de síntomas y el beneficio en la mucosa intestinal en un mismo estudio», señaló.

Por qué los especialistas piden cautela

Pese a los resultados, los expertos advierten que el tamaño y la etapa del ensayo obligan a evitar conclusiones apresuradas. La investigación incluyó solamente a 32 adultos y correspondió a una fase temprana del desarrollo clínico, por lo que todavía no permite determinar de manera definitiva el comportamiento del fármaco en una población más amplia.

Paola Harwicz (M.N. 84.182), médica especialista en Cardiología y Nutrición con orientación en Obesidad, remarcó precisamente ese límite.

"Es un estudio muy chiquitito en fase uno, quiere decir que es muy experimental, preliminar", advirtió. Para la especialista, el camino de investigación recién comienza y será necesario continuar estudiando el medicamento antes de establecer conclusiones sobre sus posibles aplicaciones.

A esa cautela se suma otro elemento: los resultados difundidos por la empresa todavía no fueron publicados en una revista científica con revisión de pares. La compañía tiene previsto presentarlos en noviembre durante un simposio internacional sobre celiaquía que se realizará en Melbourne, Australia. La presentación constituirá una instancia posterior de exposición de los datos, pero no debe confundirse con la finalización del proceso de investigación ni con la disponibilidad de un tratamiento aprobado para los pacientes.

Una posible protección frente a las contaminaciones accidentales

El objetivo del desarrollo también requiere una aclaración importante. La inyección experimental no debe interpretarse como una autorización para consumir alimentos con gluten ni como una alternativa que permita abandonar las precauciones alimentarias.

La finalidad que se plantea es amortiguar las consecuencias de las contaminaciones accidentales, situaciones que pueden producirse incluso en cocinas donde se procura mantener cuidados estrictos para evitar el contacto entre alimentos con gluten y productos sin TACC.

La diferencia es fundamental: la investigación busca evaluar una herramienta que pueda reducir el daño intestinal y los síntomas frente a una exposición al gluten, pero los resultados iniciales no demuestran que una persona celíaca pueda consumirlo libremente sin consecuencias.

Por ahora, el ensayo ofrece indicios favorables sobre la posibilidad de limitar algunos de los efectos de esa exposición. Sin embargo, todavía se necesita conocer mejor el alcance de la protección, su duración y el comportamiento del medicamento en etapas posteriores de investigación.

El cronograma de desarrollo y los próximos pasos

El desarrollo de ANB033 continúa bajo evaluación. La agencia sanitaria estadounidense, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), le otorgó una vía de evaluación rápida, mientras que la compañía prevé avanzar con nuevas etapas de investigación.

Según el cronograma informado, First Tracks Biotherapeutics espera obtener datos de un segundo grupo de pacientes durante el primer trimestre de 2027. Además, la empresa prevé comenzar una etapa más avanzada del desarrollo clínico durante ese mismo año.

Estas instancias serán necesarias para ampliar la información disponible y continuar evaluando el potencial del anticuerpo. Hasta entonces, los resultados actuales deben considerarse preliminares y no constituyen una confirmación definitiva de que el fármaco pueda convertirse en un tratamiento de uso generalizado.