Mientras la investigación judicial intenta esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Agostina Vega, una adolescente de 14 años cuyo femicidio conmociona a Córdoba, en las últimas horas comenzó a circular un documento que permitió conocer aspectos de su vida cotidiana, sus intereses y los proyectos que imaginaba para su futuro.
Se trata de un manuscrito realizado por la propia joven como parte de una actividad escolar. El texto fue compartido por su profesor de música, Ramiro, y rápidamente se viralizó en las redes sociales, generando una profunda repercusión entre quienes siguieron el caso.
El escrito formaba parte de un cuestionario en el que los estudiantes debían describir aspectos personales vinculados con sus gustos, actividades preferidas, objetivos y expectativas. En ese ejercicio, Agostina dejó plasmadas respuestas sencillas que hoy adquieren una dimensión especial por el desenlace de su historia.
Detrás de la noticia policial y de la investigación judicial apareció la imagen de una adolescente que hablaba de sus amistades, de las actividades que disfrutaba y de los sueños que quería concretar en los próximos años.
Los gustos y las pequeñas cosas que disfrutaba
En las respuestas que dejó escritas, Agostina describió algunas de las actividades que formaban parte de su vida cotidiana. Contó que le gustaba asistir a la escuela porque allí podía compartir tiempo con sus amigas durante los recreos. También mencionó algunas de sus preferencias personales y las cosas que disfrutaba en su tiempo libre.
Entre los aspectos que destacó se encontraban:
- Su comida favorita era el asado.
- Le gustaba leer cuentos porque los consideraba entretenidos.
- Disfrutaba de las películas románticas y animadas.
- Uno de sus hobbies favoritos era hacer extensiones de pestañas.
Las respuestas reflejaban intereses propios de una adolescente de su edad, vinculados a sus amistades, sus gustos personales y las actividades que realizaba por placer.
El documento permitió observar una faceta cotidiana de Agostina, alejada de los hechos que posteriormente la convertirían en el centro de una investigación que hoy mantiene en vilo a la comunidad.
El deseo de terminar la escuela y convertirse en psicóloga
Entre todas las respuestas hubo una que adquirió una especial relevancia tras conocerse su muerte. Cuando le preguntaron cuáles eran sus objetivos a corto plazo, Agostina respondió que quería aprobar el año escolar. Era una meta concreta, vinculada a su presente y a la continuidad de sus estudios.
Sin embargo, fue otra respuesta la que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más dolorosos para quienes la conocieron. Al referirse a su futuro y a la profesión que soñaba ejercer, escribió que quería ser psicóloga.
Ese proyecto quedó plasmado en una frase breve pero contundente, que hoy aparece como el reflejo de una vida que recién comenzaba a construir sus propios caminos y aspiraciones.
Para su familia, sus compañeros y sus amigos, aquel deseo se transformó en un símbolo de todo aquello que ya no podrá concretarse.

El dolor de sus compañeros y el impacto en el barrio
La conmoción se profundizó tras el hallazgo de los restos de Agostina en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. Luego de conocerse la noticia, compañeros de la adolescente se reunieron frente a la vivienda donde residía junto a su madre, Melisa Heredia, ubicada sobre la calle Alem al 3700.
En ese encuentro, varios jóvenes compartieron recuerdos y expresaron su dolor por la muerte de una compañera con la que habían compartido clases y momentos cotidianos.
Una de las estudiantes lamentó lo ocurrido al señalar: "Tenía 14 años y toda la vida por delante". Otra compañera recordó que compartían el aula y explicó: "Se sentaba a dos bancos más al costado. A veces teníamos roces, como todo el mundo, pero la queríamos mucho".
Los testimonios reflejaron el impacto que generó la noticia entre quienes la conocían y la dificultad para comprender el desenlace de una adolescente que, según describieron, estaba dando los primeros pasos en la construcción de su futuro.
Las dudas sobre su ausencia en la escuela
Entre los recuerdos compartidos por sus compañeros también surgieron referencias a las razones por las que Agostina había dejado de asistir al establecimiento educativo.
Algunos estudiantes creyeron que simplemente se había cambiado de colegio. Una compañera relató que la encontró en la calle y le preguntó por qué ya no concurría a la institución.
"Me la crucé en la calle y le pregunté por qué se había cambiado de colegio. Me dijo: 'Porque tengo muchos problemas'", recordó. Agostina cursaba tercer año en el IPEM 169 Rafael Escuti, aunque no asistía a clases desde el 8 de mayo.
Qué informaron las autoridades educativas
La situación escolar de la adolescente también fue abordada por las autoridades educativas. Mónica Benítez, inspectora de Capital 5 de Educación Secundaria del Ministerio de Educación, confirmó que Agostina había dejado de concurrir al establecimiento.
La funcionaria explicó que la escuela mantuvo contacto con la madre de la joven cuando comenzaron a registrarse las inasistencias. "La escuela se comunicó con la mamá (Melisa Heredia), porque cuando hay inasistencias se activa el alerta temprana de trayectorias cuidadas, y ella refirió que pensaba cambiarla de escuela", indicó.
Benítez también precisó que Agostina había ingresado al IPEM 169 Rafael Escuti en septiembre de 2025, luego de obtener un pase desde otra institución educativa debido a un cambio de domicilio familiar.
Según detalló la inspectora, la estudiante cursó con normalidad durante ese período y no había indicadores que anticiparan una situación particular. "Cursó con normalidad todo ese año. Era una alumna promedio, igual que todos los chicos, no había un signo o señal de alerta", agregó.
Mientras la investigación continúa, el manuscrito compartido por su profesor se convirtió en uno de los testimonios más significativos sobre quién era Agostina Vega. En esas respuestas quedaron reflejados sus gustos, sus amistades, sus actividades preferidas y dos objetivos concretos: aprobar el año escolar y convertirse en psicóloga. Sueños que hoy permanecen escritos en una hoja, como parte del recuerdo de una adolescente de 14 años cuya muerte conmociona a Córdoba.