La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de cuatro años fallecido en Comodoro Rivadavia, sumó este martes un capítulo decisivo con la resolución judicial que confirmó que la madre del menor y su pareja seguirán detenidos durante seis meses, en el marco de la causa que los tiene acusados por asesinato. La medida fue dispuesta durante la audiencia de imputación realizada en la Oficina Judicial de los tribunales penales de barrio Roca, donde el juez ratificó las acusaciones y ordenó la prisión preventiva por riesgo de fuga y entorpecimiento de la investigación.
Los imputados son Mariela Altamirano y Maicol González, quienes quedaron alcanzados por la figura de "homicidio agravado por el vínculo", mientras la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió en las horas previas a la muerte del menor y definir el grado de participación de cada uno de los sospechosos.
Una audiencia clave con posturas opuestas
La jornada judicial comenzó desde las 11 de la mañana y estuvo marcada por dos actitudes claramente diferenciadas entre los acusados. Por un lado, Mariela Altamirano no declaró. Durante la audiencia, y según pudo observarse en la transmisión, mantuvo una postura de absoluta frialdad y silencio, evitando incluso cruzar miradas con los familiares paternos de la víctima y con Lorena Andrade, la madrastra del niño, quien estuvo presente reclamando justicia.
Por el otro, Maicol González sí hizo uso de la palabra y centró su exposición en sostener la inocencia de ambos.
Su declaración buscó reconstruir la noche previa al fallecimiento del niño, aportando un relato detallado de los movimientos dentro de la vivienda.
El relato de la madrugada
Durante su testimonio, González explicó que la noche previa estaban mirando televisión en la cama junto a Mariela y la bebé, mientras Ángel dormía en su cucheta.
Según relató, por la mañana percibió olor a humedad y a orina, por lo que despertó a Mariela para avisarle que el niño se había hecho pis. En ese momento, indicó que lo bajaron, lo cambiaron y luego Ángel siguió durmiendo en la cama de abajo con su madre y la bebé.
Más tarde, de acuerdo con su versión, ambos se levantaron a tomar mate mientras escuchaban música en volumen bajo. Fue entonces cuando advirtieron un cambio en la respiración del menor.
"Sentimos que Ángel roncaba y de repente dejó de roncar; eso nos llamó la atención", sostuvo.
Ese momento, según describió, marcó el inicio de la emergencia.
La secuencia hasta la llegada al hospital
González aseguró que, al advertir que el niño no tenía aliento, llamaron de inmediato a la ambulancia en medio de la desesperación. En su reconstrucción, detalló la secuencia:
- Llamado urgente a la ambulancia
- Mariela intentó realizar RCP
- Lo vistieron rápidamente
- Buscaron un vecino para llegar antes al hospital
- Una vecina no pudo trasladarlos por tener una rueda pinchada
- Finalmente arribó la ambulancia
El acusado añadió que luego la policía trasladó a Ángel en una ambulancia y a Mariela en otra, mientras él se quedó organizando elementos para dejar a la bebé con una vecina antes de dirigirse al hospital por su cuenta.
La defensa pública y el reclamo final
En la parte final de su intervención, González insistió en que permanecieron "en todo momento" en el hospital y remarcó que sintieron temor por la repercusión pública y lo que circulaba en redes sociales. "No nos dan nuestro derecho a defendernos desde el primer día", cuestionó, al tiempo que hizo referencia al impacto personal de la detención: "Tenemos que andar sin nuestra bebé, encerrados, incomunicados".
También negó de forma enfática cualquier forma de violencia en la crianza del niño. "Al nene se lo corregía como a cualquier nene, se le sacaba la tele o el juguete, como cualquier corrección. Pero esas barbaridades que dicen de golpes, maltratos o agua fría, no", afirmó.
Sobre el cierre, dejó un pedido que resumió la postura defensiva: "Que nos dejen de culpar, nosotros somos inocentes, lo encontramos en la cama". Mientras tanto, la Justicia avanzará durante los próximos seis meses en una etapa investigativa que buscará determinar con precisión las responsabilidades por la muerte de Ángel.