En la mañana de ayer, en ámbitos de la Cámara Criminal Penal N° 1, dio inicio el juicio oral que tiene en el banquillo a un sujeto de 65 años, quien debe responder por el supuesto delito de abuso sexual simple agravado por el daño producido en la salud mental de la víctima.
Pasadas las 9:00 de la mañana, el tribunal abrió la audiencia con la lectura de la citación a juicio. Seguidamente, el presidente, Dr. Fernando Esteban, le preguntó al imputado de apellido Cornejo si era su deseo dar en la sala ante las partes su versión sobre el grave hecho del que se le acusa.
Asesorado por el abogado Víctor García, Cornejo se negó a declarar y guardó silencio.
Atento a la abstención del imputado, el tribunal resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes, cuando dará inicio al desfile de los testigos. En caso de que así el tiempo lo permita, las partes, es decir el ministerio público fiscal, a cargo del Dr. Alejandro Dalla Lasta, la querella y la defensa podrían exponer los alegatos.
Al finalizar la primera audiencia del debate, la madre de la niña víctima dialogó con la prensa y contó cómo fue que se enteró de que sus hijas habían sido abusadas. (ver recuadro)
Cabe aclarar que, a pesar de que la madre dice que ambas hijas le manifestaron haber sido víctimas de abuso por el imputado, solo se está juzgando el abuso sufrido por la criatura de 12 años al momento del hecho.
“Mamá no me suicido para que no sufras más”
“Él entra y sale como si nada y yo tengo que tener encerrada a mi hija. Hace siete años que la tengo encerrada, cuidándola de que no se lastime porque por lo que este le hizo -refiriéndose al imputado- tuvo intentos de suicidio”, expresó la mujer, de quien, obviamente, se reserva la identidad para resguardar la de su hija.
“No sabe lo triste y doloroso que es que, aún hoy, diga: “Mamá, no me suicido para que no sufras más”, se quebró la mujer. En cuanto a cómo ocurrió el hecho, la entrevistada recordó “Él hacía atletismo junto a mis hijas, así las conoció a las dos, a la más chica que, en ese entonces, tenía 12 años y a la mayor que tenía 18. A las dos las abusó, pero a la más grande no le creyeron cuando hice la denuncia. A la menor sí porque le hicieron cámara Gesell, aun hoy ella está con asistencia psicológica”
Consultada sobre cómo se enteró, dijo que un día su hija le pregunto qué haría si un hermano suyo intentaba abusar de ella, le dije “que no lo perdonaría jamás, diciéndome ella que eso le había pasado a una amiga”.
Al día siguiente, me hicieron llamar del colegio porque había estado llorando todo el día y se había lastimado, autoflagelándose en los antebrazos.
“Cuando volvió a casa le pregunté qué le había pasado y no me quería decir nada. Entonces, le dije que iría a la escuela al otro día con la policía y que le iba a tener que decir qué paso a ellos, fue cuando se puso a llorar y me dijo que era abusada” contó la mujer, agregando “en eso vino mi otra hija, la mayor, y me abrazó por detrás y me dijo 'mamá, a mí también me abusó”.
En la parte final de la entrevista, la mujer se refirió a los padres de las niñas, niños y adolescentes manifestándoles que “crean en sus hijos, cuando les digan que son víctimas de abusos, hay síntomas en ellos que tenemos que estar atentos. Se encierran, se aíslan e intentan suicidarse. Él -por el imputado- era una persona de mucha confianza para nosotros, se sentó en mi mesa a comer con mi familia, nunca, nunca, esperamos algo así”, haciendo referencia a los abusos a los que fue sometida la menor de las hijas, a quien, cuando le realizaba tocamientos impúdicos en su cuerpo, le decía que “estaban jugando”, concluyó la mujer.