Hace 13 años se inició una polémica que tuvo más tironeo político que sustento legal, técnico y práctico.
Por entonces, Eugenio Burzaco estaba al frente de la Policía Metropolitana y lanzó la propuesta de comprar cinco pistolas de descarga eléctrica Taser, un arma que ya formaba parte de las herramientas básicas de decenas de fuerzas de seguridad en el mundo. En ese momento, las autoridades porteñas, las unidades de la Policía Federal y la Casa Rosada no veía con agrado el sumar las Taser a los miembros de la policía.
Las Taser fueron un punto de choque que encendidos debates y le siguió la disputa judicial que favoreció la posición de la ciudad. Aparecieron prohibiciones a la importación decididas por el Gobierno y nuevos reclamos en tribunales.
Después de tanto ir y venir, finalmente esas armas de baja letalidad están desde hoy en las calles: la incorporación de las Taser como herramienta policial fue presentada por Burzaco, ahora en su rol de ministro de Justicia y Seguridad porteño, que tiene a cargo a la Policía de la Ciudad, la fuerza que nació a partir de esa policía metropolitana.
Las primeras 60 pistolas Taser estarán en manos de uniformados desplegados en estaciones de subterráneo, de la División de Intervenciones Rápidas (DIR) y de la División de Operaciones Metropolitanas (DOEM). El gobierno porteño anticipó su decisión de adquirir otras 30 unidades.
“El objetivo es dotar de más herramientas a nuestros policías para la reducción y detención de personas que atacan con elementos cortantes, y de esa manera contener a la persona sin peligro para ella o terceros. Se va a trabajar en binomios un oficial disparará y el otro oficial tendrá la tarea de reducir al agresor que es la mecánica que se utiliza en todo el mundo y hemos traído acá”, explicó Burzaco al presentar la implementación de la portación de las Taser.
Quienes conocen el pensamiento del ministro saben que considera al uso de armas no letales, no solo a las Taser, como el futuro de las fuerzas de seguridad, con capacitaciones para que los agentes puedan diferenciar en qué momento deben usar una u otra herramienta, incluida la pistola 9mm.
La intención del gobierno porteño al dotar a la Policía de la Ciudad de esta arma de descarga eléctrica es permitir que los uniformados tengan una herramienta adicional para actuar en situaciones en los que el uso de la pistola 9mm pueda causar víctimas colaterales,

Pero, ¿Qué hacen las Taser en realidad?
Las pistolas Taser disparan dardos guiados por cable que durante cinco segundos generan una descarga eléctrica de 400 volts y bajo amperaje con la capacidad de inmovilizar durante uno o dos minutos el cuerpo del potencial agresor. Los agentes que la utilicen tendrán incorporado un sistema de cámara corporal con su correspondiente montaje que servirá para tomar imágenes del uso de las Taser. Este sistema se enciende cuando se desenfunda el arma y permite un seguimiento de cada utilización. Las imágenes son posteriormente descargadas por medio de un software que asegura la custodia de las imágenes que registran las cámaras corporales.
Esa filmación del uso de las Taser brindará a la Justicia la capacidad de evaluar la respuesta del policía frente a la situación que llevase a desenfundar la pistola y considerar si la incorporación de esta nueva arma no letal está siendo bien utilizada o no.