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Giro judicial en el barrio La Tablada

El enigma de La Tablada: un niño rescatado y una madre en la mira de la Justicia

Una denuncia por desaparición activó un despliegue masivo en la Capital, pero el hallazgo del menor de 10 años reveló una trama de contradicciones y presuntos malos tratos.

16 Febrero de 2026 13.13

La maquinaria estatal de búsqueda de personas se encendió con urgencia en la tarde de ayer en la capital provincial. Lo que comenzó como el pedido desesperado de una madre por la supuesta desaparición de su hijo de 10 años terminó convirtiéndose en un complejo expediente judicial que pone bajo la lupa el entorno familiar y la veracidad de la denuncia inicial. El caso, que mantuvo en vilo a los vecinos del barrio La Tablada, dio un giro drástico cuando el menor fue localizado y su testimonio contradijo la cronología de los hechos presentada ante las autoridades.

La denuncia original pintaba un cuadro de desaparición inminente que no admitía dilaciones. Según el relato de la progenitora, el niño había salido de su hogar después de las 18:00 horas con un objetivo cotidiano: comprar achilata en una vivienda cercana de su barrio. Al notar que el pequeño no regresaba, la mujer acudió a las autoridades, lo que disparó de inmediato el protocolo de búsqueda oficial bajo una atmósfera de extrema preocupación.

La gravedad del reporte movilizó recursos operativos significativos en toda la región. Se emitieron circulares de búsqueda en todo el ámbito del Precinto Judicial N°6, mientras que la División Trata de Personas tomó intervención directa para coordinar los rastrillajes. Las inspecciones se extendieron por diversos domicilios tanto en la Capital como en el departamento Fray Mamerto Esquiú. Las averiguaciones se intensificaron particularmente en la zona de Vista Larga, en la localidad de Banda de Varela, lugar de residencia del padre del menor, buscando cualquier pista que permitiera dar con su paradero.

Tras horas de incertidumbre y una búsqueda que parecía extenderse, el menor fue localizado en una vivienda ubicada en el Pasaje Tinogasta. El lugar del hallazgo se encontraba a apenas cuatro cuadras del sitio donde, según la denuncia, el niño debía realizar la compra. Sin embargo, lo que inicialmente parecía un final aliviador fue en realidad el comienzo de una investigación penal profunda debido a las graves irregularidades detectadas en el testimonio de la denunciante.

El equipo interdisciplinario de Niñez e Infancia de la Justicia realizó entrevistas clave que desmoronaron rápidamente la coartada materna. Los datos recabados por los especialistas fueron contundentes: el niño no faltaba de su hogar desde el día anterior, sino que llevaba tres jornadas completas fuera de su casa. Durante ese tiempo, el menor estuvo pernoctando en la misma vivienda del Pasaje Tinogasta donde finalmente fue hallado por la policía. Los ocupantes de dicho domicilio aportaron un dato aún más perturbador al afirmar que el niño permanecía allí desde hacía tres días e incluso aseguraron haber avisado a la madre para que fuera a retirarlo, sin obtener respuesta alguna por su parte.

La localización del niño abrió una ventana a una realidad doméstica mucho más oscura de lo que se sospechaba. Según trascendió de las actuaciones, el menor habría manifestado que su negativa a regresar al hogar se debía a presuntos malos tratos, una declaración que ahora se ha convertido en el eje central de la investigación judicial. Esta revelación ha modificado drásticamente el foco de las autoridades, pasando de una simple búsqueda de paradero a una causa compleja que investiga la integridad física y psicológica del niño.

En este escenario de creciente tensión, el padre del menor ha tomado una postura activa y ya se encuentra impulsando una presentación formal para solicitar la tenencia, con el objetivo de alejar al niño del entorno denunciado. Las abiertas contradicciones entre la denuncia inicial y los testimonios de los testigos, sumados a las palabras del propio menor, han llevado a la Justicia a disponer que el personal policial ubique a la madre para que quede formalmente a disposición de la Justicia. Actualmente, el menor permanece bajo un régimen de resguardo y contención mientras los peritos y magistrados avanzan en las actuaciones para determinar las responsabilidades penales de este caso.