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Horror: un camillero confesó que abusó y mató a su beba de dos meses

Gustavo Ariel Olguín Ormeño admitió haber matado a su beba Emma en Las Heras y fue condenado en un juicio abreviado. El caso, que conmovió a la provincia, se cerró con la confirmación de los delitos de homicidio agravado y abuso sexual.

Gustavo Ariel Olguín Ormeño
Gustavo Ariel Olguín Ormeño

22 Abril de 2026 18.02

La Justicia de Mendoza dictó este miércoles la pena de prisión perpetua contra Gustavo Ariel Olguín Ormeño, quien confesó haber abusado sexualmente y asesinado a su hija Emma, una beba de apenas dos meses. El hombre, que se desempeñaba como camillero en un hospital, reconoció su responsabilidad ante la jueza Mónica Romero, lo que permitió cerrar el caso mediante un juicio abreviado.

Con esta decisión, el imputado evitó enfrentar un juicio por jurado que estaba previsto para la primera semana de mayo. A cambio, admitió su autoría en los delitos de homicidio agravado por el vínculo y alevosía, además de abuso sexual con acceso carnal agravado, figuras que derivaron en la condena máxima prevista por la ley.

La resolución judicial puso fin a un proceso que había generado fuerte conmoción en la provincia, tanto por la gravedad de los hechos como por la condición de la víctima.

El crimen ocurrido en Las Heras

El caso tuvo su origen en la madrugada del 13 de agosto de 2023, en el barrio Infanta, en la localidad mendocina de Las Heras. Cerca de la 1 de la mañana, una mujer se comunicó con el 911 en estado de desesperación, indicando que su hija presentaba dificultades para respirar y estaba muy pálida.

Horas después, alrededor de las 3 de la madrugada, la pequeña Emma ingresó al Hospital Notti en estado crítico. Allí, los profesionales de la salud lograron reanimarla tras un paro cardiorrespiratorio y estabilizarla momentáneamente. Sin embargo, la beba falleció dos días más tarde, pese a los esfuerzos médicos.

Desde el primer momento, el personal sanitario advirtió signos que indicaban un posible caso de maltrato infantil. Las lesiones detectadas fueron determinantes para orientar la investigación.

Evidencias médicas y signos de violencia

Los informes médicos revelaron un cuadro de extrema gravedad, con múltiples lesiones internas y externas. Entre los hallazgos más relevantes se destacaron:

  • Hemorragia cerebral
  • Marcas visibles en distintas partes del cuerpo
  • Signos de abuso sexual, tanto vaginal como anal
  • Un cuadro severo de deshidratación

Estos elementos reforzaron las sospechas iniciales y llevaron a profundizar la investigación sobre el entorno familiar de la víctima.

El Cuerpo Médico Forense determinó posteriormente que la causa de muerte fue un zamarreo sufrido el mismo día del crimen, descartando la existencia de lesiones previas. Este dato resultó clave para establecer la mecánica del hecho y la responsabilidad directa del imputado.

La situación de la madre 

En las primeras etapas de la investigación, la madre de Emma también fue incluida como sospechosa junto a su pareja. Sin embargo, con el avance del proceso judicial, un tribunal resolvió su sobreseimiento en junio del año pasado, a pesar de que la fiscalía había solicitado que se mantuviera su imputación.

La decisión generó controversia, pero los jueces consideraron distintos elementos al momento de resolver. Entre ellos, se tuvo en cuenta que la mujer había declarado que dejó a la beba al cuidado de su padre mientras ella se dirigía a un hospital para realizarse una consulta odontológica.

Además, en el expediente quedó asentado que la madre manifestó preocupación por el estado de su hija y que se mostró desesperada al momento de realizar el llamado al 911 el día del hecho. Estos aspectos fueron valorados para determinar su desvinculación del caso.

Un caso que marcó a la provincia

La confesión de Olguín y la posterior condena a prisión perpetua cierran uno de los casos más resonantes de los últimos tiempos en Mendoza. La gravedad de los delitos, sumada a la edad de la víctima, generó un fuerte impacto social y judicial.

El proceso avanzó desde las primeras sospechas médicas hasta la reconstrucción de los hechos y la determinación de responsabilidades, en un camino que culminó con la admisión de culpabilidad por parte del acusado.