Buenos Aires

Quisieron robar en un local de ropa, pero los sacaron a trompadas

Los protagonistas de la insólita hazaña fueron el encargado y su amigo. Posteriormente, el hombre los persiguió y negoció con uno de ellos para que lo deje escapar.

13 Enero de 2022 02.16

El encargado de un local de ropa de Palermo y un amigo echaron a las trompadas a tres ladrones que ingresaron a su comercio. El empleado luego persiguió a los delincuentes y encontró a uno que, curiosamente, le dio su celular a cambio de lo deje ir. El joven lo tomó y se lo regaló a un cartonero que lo ayudó.

Parece el guión de una película de acción, pero no. Ocurrió este martes en Palermo, cerca de las 19.30, cuando la Ciudad de Buenos Aires comenzaba a dejar atrás los 41 grados de calor y el apagón que afectó a miles de vecinos.

Lucas es el encargado de un local de indumentaria, ubicado sobre la calle Arévalo. Estaba terminando una jornada tranquila dentro del comercio, junto a un amigo que pasó a visitarlo.

La situación quedó registrada en una cámara de seguridad. El comerciante estaba detrás del mostrador y su amigo, se encontraba sentado frente a él en una banqueta, de espaldas a la puerta de vidrio de ingreso al local.

La puerta se abrió e ingresaron dos de los tres ladrones. Uno vestía la camiseta de San Lorenzo y el otro empieza a llevarse una bicicleta -que era de uno de los jóvenes del local-, lo que generó la reacción del encargado.

Lucas dijo que apenas los vio ingresar "ya sabía de qué venía la mano".

"Entonces me paré para enfrentar la situación", algo que ya en frío reconoció como arriesgado y "algo inconciente".

El ladrón con los colores del equipo de Boedo lo golpeó en el instante en el que el tercero atraviesa la puerta y queda dentro del local.

Lucas y su amigo reaccionaron también con golpes y lograron acorralarlos contra la entrada del comercio. Los agresores recuperaron terreno, hasta que producto del contraataque, decidieron huir.

"En un momento apareció un vecino que se acercó y también empezó a 'repartir' (golpear a los ladrones). Yo estaba algo desconcertado porque en un momento no sabía quién era quién", confesó 24 horas después, "más tranquilo y con menos adrenalina".

"Fue un día interesante, movido", reflexionó.

Cuando se escaparon, cuenta Lucas, decidió ir a buscar su moto y salir a buscarlos. Poco después, encontró a uno de ellos en una plaza cercana y entonces ocurrió una negociación inesperada.

"Frenó y me dio su celular a cambio de que deje de seguirlo", contó Lucas y repitió que en todo el trayecto "la Policía nunca apareció".

"Me dijo que me lo daba, que deje de perseguirlo, que él no me pegó", detalló Lucas, quien aceptó la oferta, luego de haberle dado "un buen susto" a uno de quienes intentaron asaltarlo.

Lucas, entre tanta adrenalina, como reitera una y otra vez, tuvo tiempo para pensar qué hacer con el teléfono del delincuente. "Se lo di a un cartonero que se acercó a ver qué pasaba y a darme agua para lavarme la cara".

Antes de hacer efectiva la donación, ingresó un llamado al celular y era del Servicio Penitenciario. Atendió e intercambió dos palabras con una operadora. "Me preguntó si estaba dispuesto", contó. "Eso me dio un poco de escalofríos".

Lucas decidió entonces dejar pasar ese curioso capítulo de una historia que ya quería que termine. "En un momento no sé si quería echarlos, encerrarlos o correr yo", confesó.

"Le dejé el teléfono al cartonero, que se fue contento con su teléfono nuevo, y le dije que haga lo que quiera con él", remató.

Este miércoles, con menos calor y menos adrenalina y sin ladrones, Lucas volvió a abrir el local, esperando que los agresores no regresen. "Paran por acá, parece que son del barrio y no están ni van a estar detenidos", concluyó.