Este lunes se cumplen cinco meses de la desaparición de Lian Gael Flores Soraide, el niño de 3 años que fue visto por última vez el 22 de febrero en el cortadero de ladrillos donde vivía junto a su familia, en una zona rural cercana a Ballesteros Sud, en la provincia de Córdoba.
Desde entonces, la búsqueda ha estado marcada por la incertidumbre y las pistas fallidas. La más reciente generó nuevas esperanzas, pero terminó en una nueva desilusión: una denuncia anónima realizada desde La Calera —localidad ubicada al noroeste de la capital provincial— fue rápidamente descartada por las autoridades.
Según fuentes con acceso directo a la causa, la información llegó a través de una llamada a la línea 134, exclusiva para denuncias vinculadas a la trata de personas. En el llamado, una mujer afirmaba tener al niño en su casa. "Tengo a Lian en mi casa", habría dicho con aparente convicción, lo que activó de inmediato un operativo de la Policía Federal y Gendarmería Nacional.
El procedimiento se llevó a cabo en un domicilio de La Calera, pero no se encontraron rastros del menor, ni de la mujer. El número desde el cual se había realizado la llamada no pudo ser rastreado en el momento. Días después, y tras el análisis de celulares incautados, los investigadores creen haber identificado a la presunta autora del llamado, aunque aún no hay confirmación oficial de su identidad ni de la veracidad de sus dichos.
Elías Flores y Plácida Soraide, padres de Lian, exigieron que se impute a la mujer por el daño ocasionado. "¿Cómo puede alguien llamar diciendo que tiene a mi hijo y después desaparecer? Tiene que dar explicaciones", expresó Elías visiblemente afectado.
Mientras tanto, la causa sigue sin avances concretos y la familia continúa esperando respuestas, aferrada a la esperanza de volver a ver a su hijo.