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Conflicto internacional y seguridad nacional

El Gobierno monitorea la tensión entre EE.UU. e Irán y no descarta activar un protocolo de seguridad

Ante el endurecimiento del discurso entre Washington y Teherán, la Casa Rosada refuerza la vigilancia en fronteras y reorganiza el esquema de inteligencia territorial.

29 Enero de 2026 18.05

En las últimas horas, la administración nacional ha acelerado la evaluación de la situación geopolítica internacional ante la creciente escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. El Poder Ejecutivo Nacional no descarta la activación inminente de un protocolo de seguridad integral que incluya alertas y procedimientos coordinados entre el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Esta evaluación se profundizó en paralelo al despliegue militar estadounidense en Medio Oriente y al tono beligerante adoptado por ambas potencias, factores que han encendido las alarmas en los despachos de Balcarce 50.

Desde la Casa Rosada explican que este plan de contingencia no es una medida improvisada, sino un esquema de prevención que ya se ha puesto en marcha en el pasado, específicamente la última vez que Estados Unidos atacó objetivos iraníes. La activación de estos protocolos se ajusta dinámicamente según el nivel de riesgo percibido por los analistas. En este marco, el Gobierno ha decidido avanzar con refuerzos en los controles de la zona de la Triple Frontera y está procediendo a una reorganización del esquema territorial de inteligencia en el norte del país, lo que conlleva cambios de delegados y ajustes operativos necesarios para optimizar la recolección de información estratégica.

La volatilidad de la coyuntura internacional es el motor principal de estas decisiones de seguridad. Por un lado, Estados Unidos ha movilizado una fuerza naval de gran envergadura encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores. A este despliegue se suman las advertencias de Donald Trump, quien ha manifestado la posibilidad de una acción militar directa si la gestión iraní se niega a negociar. Por el otro, Irán ha respondido con una demostración de fuerza al anunciar la incorporación de mil drones a su arsenal bélico, acompañando el anuncio con la promesa de una respuesta que calificaron como "aplastante".

Aunque desde Nación argumentan que las medidas locales son de "rutina" frente a un escenario internacional inestable, el oficialismo mantiene una visión crítica sobre la porosidad de los límites internacionales. En los pasillos gubernamentales califican los ingresos al país por la Triple Frontera como "un colador" e insisten en que el objetivo a mediano plazo es limitar drásticamente las filtraciones. Esta preocupación se fundamenta en la necesidad de garantizar la trazabilidad de movimientos transfronterizos y la coordinación de información sensible en un momento donde cualquier movimiento externo puede tener repercusiones locales.

Resoluciones diplomáticas y cooperación aliada

La relación entre la Argentina e Irán atraviesa un momento de particular fricción tras decisiones administrativas de alto impacto. El pasado 17 de enero, la Oficina del Presidente comunicó la decisión de declarar a la Fuerza Quds —brazo externo de la Guardia Restauradora iraní— como una organización terrorista. Esta medida se formalizó legalmente el 20 de enero mediante la Resolución Conjunta 1/2026. Teherán cuestionó públicamente la resolución y advirtió sobre una respuesta adecuada, aunque el Ejecutivo argentino le resta dramatismo a estas declaraciones, argumentando que han existido amenazas más fuertes en años anteriores y ratificando su respaldo a los movimientos internacionales de Donald Trump.

Actualmente, el foco del Gobierno se asienta sobre tres planos operativos que incluyen el control de ingresos, la coordinación con agencias de inteligencia y la revisión de protocolos para objetivos estratégicos y representaciones sensibles en suelo argentino. En Balcarce 50 insisten en que cualquier medida adicional será definida estrictamente por evidencia y riesgo, y no por declaraciones públicas. Para ello, se mantienen canales de contacto permanentes con agencias de seguridad e inteligencia de países aliados como Estados Unidos, Israel e Italia. Esta cooperación internacional apunta a anticipar movimientos financieros, logísticos o de personas que puedan encuadrarse en alertas tempranas, blindando al país ante la creciente tensión diplomática y militar.